Che El Argentino

 

CHE: EL ARGENTINO

LA REVOLUCIÓN

 

El 5 de marzo de 1960 el fotógrafo cubano Alberto Díaz Gutiérrez, Korda, capturó con su cámara la que, posiblemente, es la imagen más reproducida de la historia. Ese icónico retrato sirvió para catapultar al Che hasta la condición de mito. Y para que, desde entonces, el culto a su figura respondiera, sobre todo y por encima de otras consideraciones más sólidas, a una liturgia pop. Pero detrás de esa foto y de su innegable poder de fascinación se esconde una de las biografías más intensas y controvertidas del pasado siglo. Quizás, el único modo de acercarse con cierta objetividad a un personaje tan contaminado y manipulado sea haciendo un ejercicio de desmemoria. Porque Ernesto Guevara no fue ni un asesino despiadado, como aseguraba la CIA, ni tampoco esa especie de ángel que llegó al mundo para salvar a los pobres y para combatir la injusticia con su espada de luz, como se nos ha vendido desde los sectores más izquierdistas. Y por supuesto que ahora todos sabemos en qué ha derivado la revolución cubana, y la triste realidad de que el destino de todo un pueblo esté en manos de un líder mesiánico e iluminado. Pero lo que es innegable es el romanticismo que se esconde en aquella aventura, el hecho de que unos tipos que aún no habían cumplido los treinta años decidieran hacer una revolución para derrotar al tirano y liberar al pueblo y, además, les saliera bien.

 Che: el argentino es la primera de las dos partes en las que la distribuidora ha decidido exhibir el ambicioso trabajo, de cuatro horas y media, con el que Steven Soderbergh y Benicio del Toro abordan la vida del guerrillero argentino. En ella vemos el triunfo de la revolución, desde que el Che y Fidel se conocen en México hasta la llegada triunfal a La Habana. Con una estructura narrativa compleja y brillante, el filme intercala escenas en las que vemos el avance de la guerrilla con otras que nos muestran al Che pronunciando su famoso discurso en la ONU. Soderbergh evita en todo momento tomar partido sobre los hechos, enfocando la figura del Che desde la suficiente distancia como para que cualquier prejuicio sobre el personaje o la carga ideológica de su historia no enturbie el retrato del hombre. Es una mirada desprovista de épica, y un prodigioso documento cinematográfico.

Mención aparte merece el soberbio trabajo de Benicio del Toro, una de las mejores interpretaciones que recuerda este espectador.

                        Antonio Boñar

        Compostela, 11 de septiembre de 2008

Lo mejor: Benicio del Toro. Y el romanticismo que se esconde en aquella aventura.
Lo peor: Saber en que ha derivado la revolución cubana.
publicado por Antonio Boñar el 7 febrero, 2009

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