Tropic thunder

TROPIC THUNDER

UNAS RISAS

 

Ben Stiller se ha rodeado de unos cuantos colegas para perpetrar este desparrame bélico y echarse unas risas a costa de los egos y vanidades que abundan en el mundo del cine. En Tropic Thunder nos encontramos con una irregular gamberrada que alterna algunos meritorios y disparatados gags con otros más propios de una pandilla de instituto. La historia sitúa a un grupo de consentidos e inseguros actores en el rodaje de una ambiciosa película sobre la guerra de Vietnam. Cada uno de ellos responde a un estereotipo determinado: el actor de método y multipremiado que no duda en pasar por el quirófano para pigmentarse la piel y poder interpretar a un soldado negro, el héroe de acción venido a menos, el novato, el rapero metido a actor y el graciosillo protagonista de comedias burdas y adicto a todo tipo de sustancias y excesos. Y todos tendrán que vérselas con la realidad cuando el director del filme, presionado por su despiadado productor y aconsejado por un veterano de guerra en cuyas falsas andanzas se basa el relato (aquí nadie se salva de los dardos que lanzan Stiller y compañía), decide abandonarlos en medio de la selva bajo la atenta mirada de decenas de cámaras. A partir de ahí el espectador asiste a todo tipo de escenas que, parodiando otras de títulos como Apocalypse Now (1979), La chaqueta metálica (1987) o Platoon (1986), encadenan una narración demasiado irregular y, a medida que avanza la trama, cada vez más lastrada por la reiteración de su humor.

Y sí, claro que te ríes con esta sátira metacinematográfica, con algunos momentos de brillante mordacidad o algún delirante dialogo. Pero de ahí a decir, como muchos colegas de profesión, que estamos ante la resurrección de la comedia americana o que la cinta contiene una mirada profundamente corrosiva sobre la maquinaria de Hollywood y la necesidad de constante aprobación de sus estrellas, hay un largo camino. Porque Tropic Thunder está muy lejos de M.A.S.H (1970) o de cualquier título de los Monty Python, por ejemplo. Y, seguramente, si a alguno de estos avispados comentaristas de cine se le ocurriera preguntar a Stiller o Downey Jr. sobre la ácida disección del mundo del espectáculo que transpira en su filme, se partirían de risa antes de ponerse al tajo en una nueva cinta que nos pusiera en evidencia a los críticos de cine.

                        Antonio Boñar

        Compostela, 2 de octubre de 2008

Lo mejor: El desparrame sin complejos.
Lo peor: Creer que hay algo más que unas risas.
publicado por Antonio Boñar el 8 febrero, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.