Muy buena película de un recuperado Danny Boyle plagada de un buen puñado de momentos para recordar, aunque con un tramo final que flaquea en exceso.

★★★★☆ Muy Buena

Slumdog millionaire

Resulta que en Bombay también tienen el popular concurso “Quien quiere ser millonario” aunque, por fortuna, ellos no tienen que sufrir los levantamientos de ceja de Carlos Sobera. En el concurso participa un adolescente, con cara de empanado y orejas de soplillo, que ha crecido en las calles de los barrios más pobres de la ciudad que, no obstante, consigue llegar hasta la pregunta final y optar al gran premio del programa. Con la ayuda de reiterados flashbacks veremos crecer al muchacho, a través de tres etapas distintas de su vida, desde que era un crío, y conoceremos su vida, unida a la de su hermano, hasta llegar al momento presente en el que se juega veinte millones de rupias (¿alguien sabe a cuanto está la rupia al cambio?). ¿Pero como es posible que un crio crecido en la calle, y sin apenas educación, pueda saberse las respuestas del concurso?

Lo de Danny Boyle, el director de la peli, debería ser digno de estudio. Se dio a conocer con la entretenida Tumba abierta e hizo saltar la banca con Trainspotting (nunca antes cuatro yonkis habían dado tanto juego). Con el éxito se decidió a dar el salto a Hollywood, donde encadenó hostia tras hostia, primero con Una historia diferente, peli con Ewan McGregor, su actor fetiche hasta el momento, y Cameron Diaz y luego con La playa, protagonizada por DiCaprio metido en una trama que en todo momento parecía que no llevaba a ningún lado. Después de los dos fiascos decidió regresar a su Reino Unido natal, donde recuperó enteros con la popular 28 días después (fallida al fin y al cabo), pero rápidamente volvió a caer en picado con Millones y Sunshine.

Llegados a este punto de su carrera, muchos ya lo debían dar por muerto, un servidor entre ellos, pero de pronto decide irse a la India a rodar una pequeña película, basada en el libro “Q and A”, codirigida por el autóctono Loveleen Tandan (muy conocido en su casa a la hora de la cena) y resulta que el hombre vuelve a dar en el clavo, ganando premios a porrillo y volviéndolo a situar en el mapa como un director a tener en cuenta. Esperemos que a partir de ahora no vuelva a cegarse con las luces de Hollywood y se le vuelva a ir la pinza.

Al principio de la película empezaron a acecharme dudas acerca de la misma. No acababa de entrar en la historia y, además, me temía que me la podían estar dando con queso. No obstante, a medida que iba avanzando la trama me fui, poco a poco, enganchando más a una historia que me estaba regalando momentos ciertamente geniales (la escena en la que el niño corre a pedirle un autógrafo a su actor favorito es una buena muestra de ello). Y es que a pesar de mis dudas iniciales, el guión está muy logrado, fragmentado en tres espacios de tiempo, con mucha fuerza y con grandes dosis de drama, comedia, aventuras y… ah, si, ¡amor!. Porque al fin y al cabo lo que nos está contando la película no es ni más ni menos que una hermosa historia de amor, bien trabajada hasta que al final la cosa se acaba desbordando. Porque aquí llegamos a los “peros”: El final es, siendo suaves, poco creíble, por demasiados motivos (quien haya visto la película sabrá de que hablo), excesivamente previsible y con un punto de exceso de edulcoración. A pesar de todo, llegué a perdonarle los defectos debido al buen rato que me estaba haciendo pasar y al buen gusto de boca con el que salí de ver la peli.

Resumiendo: Muy buena película de un recuperado Danny Boyle plagada de un buen puñado de momentos para recordar, aunque con un tramo final que flaquea en exceso.

Lo mejor: La magia de algunos momentos
Lo peor: El tramo final
publicado por Jefe Dreyfus el 19 febrero, 2009

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