No tengan miedo a sentirse identificados con un perdedor, al fin y al cabo, todos lo somos

★★★★★ Excelente

El Luchador

Hablan de la resurrección de Mickey Rourke como si Sin City no hubiera existido. Saben de sobra el cariño que le tengo al personaje de Marv en dicha película, sin duda Mickey Rourke le dio al personaje un carisma que me encandiló desde el primer minuto. En The Wrestler (El luchador), sucede lo mismo pero de una forma más brutal, creo que su resurrección ya fue hace unos años, esta sería la confirmación de que tenemos delante a un grandísimo actor, que cometió errores en el pasado, pero que sigue adelante. Y más o menos eso es de lo que trata la película que nos ocupa. Un retrato del fracaso de un viejo luchador que decide poner en orden su vida alejado del espectáculo del Wrestling. El film se compone por una espectacular interpretación del protagonista, acompañado por una Marisa Tomei por la que no pasan los años, y que parece ser que le ha cogido el gusto a eso de despelotarse (y yo encantado) y un director que se ha pasado al lado oscuro del cine comercial, con muy buenos resultados. El luchador se convierte en una película sincera, inteligente, emotiva y desgarradora. Sin duda, una de las mejores películas del año.

La historia se centra en Randy "The Ram", un luchador profesional de wrestling en las últimas que, tras haber sido una estrella en los ochenta, trata de continuar su carrera combatiendo en cuadriláteros de poca monta. Pero los años, las drogas y el exceso, en general, le pasan factura, y Randy decide organizar su vida, combatiendo la soledad, reencontrándose con su hija a la cual abandonó y buscando el amor en una streaper, también venida a menos, interpretada por una bellísima Marisa Tomei. El conjunto nos presenta una historia en la que todo el peso recae sobre las forzudas espaldas de Rourke, interpretando lo que podría ser un paradigma de su trayectoria profesional. Una historia con fuerza, menos sensiblera de lo que esperaba, pero con escenas de un gran contenido emocional, algunos momentos divertidos y un final muy, pero que muy grande.

Me alegra poder conectar con Aronofsky de una vez por todas, la primera vez fue con Requiem por un sueño, un film bastante irregular que no terminó de gustarme. Luego con La fuente de la vida me sucedió que, pese a ser de mi agrado, no logré entenderla del todo. Ésta vez, el director decide tomar la vía del cine más comercial (su próxima película será un remake sobre Robocop), presentando una película que jamás hubiera imaginado que estuviera dirigida por él. Un cambio de estilo que le favorece y que, seguro, lo notará en sus bolsillos. Las dos nominaciones a los Oscars de este año seguro que ayudarán a que la fama del film aumente. Esta vez son nominaciones bien merecidas y sería de justicia que, al menos, Rourke se llevara la estatuilla como Actor principal. Marisa Tomei creo que también lo merece, aparte de que no tiene competidoras a la altura.

Por lo tanto, nos encontramos con un producto final bien acabado, real como la vida misma. A la historia le acompaña una banda sonora de las buenas, con lo mejor de la década de los ochenta, y con la canción principal The Wrestler de Bruce Springsteen, que es una jodida maravilla. A esto hay que añadirle unas actuaciones de las que sobran las palabras, algunas secuencias subidas de tono y una referencia a los videojuegos en una escena que me hizo especial gracia y que a los jugones, como yo, seguro gustará. No tengan miedo a sentirse identificados con un perdedor, al fin y al cabo, todos lo somos. "Sean testigos de la resurrección de Mickey Rourke" y déjense llevar por la magia de un film tan especial como éste. Realmente, merece la pena.
Lo mejor: Mickey Rourke y Marisa Tomei
Lo peor: Que, desgraciadamente, solo esté nominada a 2 Oscars, y que esperpentos como Slumdog Millionaire tenga diez nominaciones
publicado por Jesús Malpartida el 22 febrero, 2009

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