Vals con Bashir

Todo comienza con un sueño. En el sueño unos perros aparecen de la noche y comienzan a correr rabiosamente. Poco a poco se van uniendo más y más, formando una jauria, atravesando calles y sembrando el terror entre los transeúntes. Llegado un momento se paran en seco y comienzan a ladrar, a través de una ventana mira tímidamente un hombre… Dicho sueño se lo cuenta un amigo a Ari Folman, el director de este filme, llegando a la conclusión de que el mismo tiene que ver con la misión que realizaron para el ejército israelí durante la primera guerra con Líbano. Ari se da cuenta entonces de que no recuerda nada sobre dicha guerra, y es entonces cuando busca respuestas. A medida que va conversando con diferentes personas, algunos antiguos compañeros de combate, su memoria va aflorando, lo malo es que quizás recuerde cosas que realmente no quiere recordar.

Vals con Bashir es el primer documental de animación, una arriesgada y valiente apuesta visual por parte de su director, y una película dura e impactante.

Definir Vals con Bashir es complicado, comentar algo sobre ella me resulta harto difícil, pero haré un esfuerzo para intentar transmitir al menos una parte de lo que me ha hecho sentir.

Locura. Estupidez. Absurdidad. Sinsentido. Sinrazón. La guerra. Eso es la guerra ni más ni menos, la mayor de las estupideces humanas, y una forma de controlar la población… aunque este último comentario nada tiene que ver con el documental que nos ocupa. Ari Folman sin duda estuvo inspirado al jugársela haciendo un trabajo como el que ha realizado, desde principio a fin es un ejercicio de reflexión no sólo acerca de la barbarie de las guerras, sino de la propia condición humana, que se deja llevar por sus instintos más bajos, que es sumamente manipulable a través del miedo, que no reacciona a pesar de las evidencias.

Visualmente nos encontramos ante una película con imágenes realmente bellas, como el sueño del director; muchas otras oníricas y sugerentes; incluso alguna puede ser considerada de mal gusto por unos pocos. Pero lo que no se puede negar es que es un acierto desde principio a fin, el estilo de animación, los diseños, los colores, todo transmite esa atmósfera entre onírica y sórdida, entre el sueño y la pesadilla. Si a todo ello le sumamos una banda sonora realmente buena, regalándonos momentos llenos de poética locura y de cruda realidad.

Vals con Bashir es un film diferente, un atrevido y necesario trabajo, su desarrollo es magnífico, su final es desolador. Dejó a la sala en el más absoluto silencio, no se escucharon ni cuchicheos, ni aclarado de gargantas, es uno de esos rarísimos finales que hacen que no puedas evitar contener la respiración, un final que te recuerda que todo aquello fue real, que la matanza de los campos de refugiados de Sabra y Chatila es un hecho, por mucho que algunos quieran enterrarlo en el olvido.
Lo mejor: -El concepto en sí de realizar un documental de animación. -Absolutamente todo: banda sonora, dirección, dirección artística, animación... -El final.
Lo peor: -¿Que no haya ganado el Oscar a mejor película extranjera de habla no inglesa?
publicado por Raul Neovallense el 28 febrero, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.