The Visitor es una película para recordar, en la que se realzan las pocas virtudes del ser humano, con una dura crítica al tema de la Inmigración en los Estados Unidos, una dirección perfecta y una actuación memorable de Richard Jenkins

★★★★★ Excelente

The visitor

Elprimerhombre sólo tiene elogios para The Visitor, de Thomas McCarthy, una película sorprendente y conmovedora con la que no pudo contener unas cuantas lágrimas.

Y la verdad es que viendo la película uno se da cuenta de que la historia no tiene tanta importancia porque es la manera de contarla lo que fascina. Digo esto porque haciendo una sinopsis podría resultar un tanto típica. Un profesor de la Universidad de Connecticut, llamado Walter Vale (Richard Jenkins), debe ir a Nueva York a hacer una conferencia sobre un ensayo de economía que ha hecho una compañera suya, siendo él el coautor. Pero al entrar al apartamento que tiene allí desde hace 25 años, al que no ha ido en mucho tiempo, se encuentra instalados a una pareja de inmigrantes porque alguien les alquiló el piso dos meses atrás, sin saber él nada del asunto. Pero a partir de aquí empezará una relación muy especial entre los tres y a diferencia de otras películas, el espectador vivirá momentos brillantes por su humanidad y ternura.

Y eso es lo que engrandece esta película. Los personajes que la componen son de una autenticidad tan impactante que sólo de recordarlos se siente uno confortado. El profesor, de carácter aparentemente serio, vive una vida bastante solitaria desde que su mujer falleció y está interpretado por un majestuoso Richard Jenkins, cuya actuación es realmente magistral, con una contención y un saber estar delante de la cámara que deja atónito a cualquiera. Y los dos inmigrantes, una chica de Senegal llamada Zainab (Danai Gurira) y un chico de Siria llamado Tarek (Haaz Sleiman), serán unos perfectos compañeros de reparto, sobre todo Tarek, ya que toca un instrumento de percusión llamado "djembe", que es una especie de tambor, con el que enseñará a Walter sus trucos, formándose así una relación de amistad entre ambos, algo que al principio no entenderá Zainab.

Durante el desarrollo de esta historia iremos descubriendo otros matices y ocurrirá algo que cambiará el rumbo de la misma. Tarek será detenido en el metro (en una escena previsible) sin haber hecho nada y Walter intentará hacer todo lo posible para soltarlo. El gran problema es que no tiene los papeles en regla siendo un ciudadano ilegal y es entregado a Inmigración. Aquí empezará la parte más dramática y crítica de la historia, mostrando el sistema burocrático de la inmigración en Estados Unidos, siendo durante la presidencia de Bush cuando aumentan en gran medida las detenciones y el encarcelamiento masivo de inmigrantes. Y en este punto de la película aparecerá un cuarto personaje, el de la madre de Tarek, Mouna (Hiam Abbas), que vive en Michigan pero llega a Nueva York al no tener noticias de su hijo desde hace unos días. Al saber lo ocurrido, no se irá de la ciudad hasta que no se solucione el destino de su hijo.

En este punto, quiero destacar la historia de amor que percibiremos y sentiremos con Walter y Mouna, una de las más bellas que haya visto en mucho tiempo. Su relación de amistad, basada en un cariño y respeto mutuo, se convertirá hacia el final en un amor dulce donde no habrá ningún beso, sino sólo abrazos y ternura, mucha ternura. Y eso es justamente lo que nos regala amablemente Thomas McCarthy con la dirección. Con todo su talante y toda su pasión consigue una puesta en escena prácticamente perfecta, con una cámara siempre situada en el lugar donde le pertoca, sin alterar ni molestar a los protagonistas de esta bella historia, consiguiendo en ellos una naturalidad patente. Pero viendo su anterior trabajo, Vías cruzadas (2003), que representó su debut cinematográfico, vemos que ya apuntaba maneras. Siendo una película independiente con varias similitudes a las primeras películas de Hal Hartley, el protagonista de esta es un hombre que mide menos de un metro treinta, harto de que todo el mundo le mire por ser enano, siendo una crítica a la misma sociedad. Y ya se puede prever una dirección correcta y una relación interesante entre tres personajes solitarios que dio sus frutos ya que consiguió premios en Sundance y obtuvo buenas críticas. Pero es en The Visitor donde se ha arriesgado más al contarnos una historia sobre la inmigración, con una trama más llena de emoción y en la que los personajes tienen mucho más protagonismo, no tanto como en Vías cruzadas, donde el silencio tenía más presencia.

En definitiva, The Visitor es una película para recordar, en la que se realzan las pocas virtudes del ser humano, con una dura crítica al tema de la Inmigración en los Estados Unidos, una dirección perfecta y una actuación memorable de Richard Jenkins.

Lo mejor: La actuación de Richard Jenkins y el cariño y el respeto que hay entre los personajes.
Lo peor: Aún tengo que encontrarlo.
publicado por elprimerhombre el 19 marzo, 2009

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