La ganadora de Sitges 2008 no exenta de polémica

★★★☆☆ Buena

Surveillance

Aunque bastante más tarde de lo que me hubiera gustado, al final conseguí ver la película que se alzó con la victoria en el pasado Festival de Sitges. Los problemas para seleccionar películas en una parrilla tan repleta tienen estas cosas. Pero en fin, vamos allá.

 

Es Surveillance una de esas películas que, cuando se han acabado de ver, dejan la sensación de haber creado una expectativa que después no ha sido colmada por completo.

Más allá de que algún miembro del jurado del Festival de Sitges justificara el premio a la mejor película del certamen escudándose en que se trata de una crítica al estamento policial y a la corrupción que lo socava, lo cierto es que la película de Jennifer Lynch atesora momentos de gran potencia fílmica e incluso alguna idea interesante en cuanto a planificación y desarrollo de la historia, la cual podríamos resumir así:

 

Dos agentes del FBI llegan a una comisaría de sheriff en un pueblo remoto con la intención de llevar a cabo unos interrogatorios a diversas personas que allí se encuentran a propósito de un suceso del que aún no sabemos gran cosa. Las personas a interrogar incluyen a un agente de policía de la propia comisaría, una jovencita de mirada alucinada y una niña.

El procedimiento del interrogatorio se lleva a cabo de forma simultánea, separando a cada uno de los individuos en una sala distinta en las cuales se ha dispuesto una cámara y un altavoz, de tal manera que oyen las preguntas que el agente del FBI les hace desde una sala separada mientras vigila a cada uno de ellos a través de monitores (de ahí el título, “Vigilancia”).

A partir de aquí la película se desarrolla a través de lo que cada uno de estos testigos relata acerca de lo que pasó el día anterior, el de los hechos, y que incluye a asesinos enmascarados, policías corruptos, accidentes de tráfico, drogatas, humillaciones,…

 

El valor narrativo del film se encuentra en la forma en que Lynch nos presenta cada uno de estos testimonios, en un contraste satírico entre lo que los testigos cuentan y lo que realmente sucedió, dejando a la imaginación del espectador quién miente y quién dice la verdad si es que alguno la dice. Obviamente los testimonios de unos involucran a otros y se contradicen entre ellos aunque, al estar separados, unos y otros desconocen las versiones que cada uno está ofreciendo sobre el mismo suceso. Estos relatos están planteados de forma que el espectador contempla una escena (lo que realmente pasó) mientras oye en off lo que cuenta el testigo (que no se corresponde demasiado bien con lo que estamos viendo).

A nivel de puesta en escena, destaca la fotografía en gran angular de los exteriores en esa carretera perdida en mitad de la nada donde tiene lugar la mayor parte de la acción, así como los encuadres dentro de los encuadres que, de alguna manera, justifican el título de la película; los personajes se vigilan unos a otros ya sea a través de monitores de televisión, de ventanillas de automóviles, de miras telescópicas,…

 

Quizá el problema fundamental de la película radique en su desenlace que consiste en una pretendida sorpresa final que, lamentablemente, o se intuye o no colma las expectativas de lo que parecía una trama con más enjundia.

Uno de los inconvenientes, a mi entender, de la película se encuentra en el trabajo de sus actores que, a pesar de ser profesionales solventes, no parecen dar lo mejor de si mismos en este film. Bill Pullman exagera su habitual pose taciturna y Michael Ironside apenas tiene papel con el que trabajar. Unicamente Julia Ormond consigue llamar la atención después de bastante tiempo sin verle la cara en pantalla grande.

Dudo acerca de si la película pretende realmente enviar un mensaje de crítica acerca del comportamiento de la policía (que en el film es realmente censurable), pero aunque así fuera estoy seguro, como parecía querer decir Alex Gorina con sus mohines ante las insidiosas preguntas en el Festival acerca de la elección como ganadora de esta película, de que contiene valores cinematográficos dignos de ser tenidos en cuenta más allá de dar palos a la policía.

Lo mejor: Que se crea un ambiente realmente desasosegante a plena luz del dia y en exteriores
Lo peor: Que los actores no estén en su mejor momento
publicado por Javier Paez el 9 abril, 2009

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