Una génesis de la historia trekkie que no deja indiferente a nadie, una de las mejores precuelas realizadas en los últimos años y, sin duda, todo un motivo de envidia para aquellos a los que las nuevas «»Star Wars»» nos supuso una amarga decepción.

★★★★☆ Muy Buena

Star Trek

Antes de empezar la crítica quiero dejar bien clara una cosa: no soy, y nunca seré, una trekkie. En mi cabeza siempre ha existido la analogía "Star Trek" = algo terriblemente cerebral y aburrido, a pesar de los muchos intentos de algunas personas (mayoritariamente de mi novio) por convencerme de lo contrario.

Dicho esto, apuntar que "Star Trek" versión Abrams es una de las películas más entretenidas del año es, quizás, quedarse corto. Al igual que decir que se trata de una obra maestra (como he oído por ahí) sería pasarse de la raya. Yo me quedo en un sano punto medio, y ahora os explico por qué.

Abrams es un tipo que, indudablemente, sabe lo que se hace. Donde otros directores que han pasado por la franquicia "Star Trek" han mantenido la fidelidad a la saga, y los manierismos que le habían hecho perder lustre a lo largo de 40 años, Abrams ha presentado una propuesta abiertamente rupturista, en la que, tomando como base ciertos personajes y acciones inalterables de la historia, crea la trama que a él le apetece, provocando una génesis de la historia trekkie que no deja indiferente a nadie, incluidos aquellos que, como yo, jamás se habían acercado al universo creado por Gene Roddenberry, ya sea por pereza o por desconocimiento.

Para conseguirlo, Abrams se apoya en dos pilares fundamentales: un ritmo absolutamente trepidante y un reparto actoral espléndido. El primero, sin duda, es mérito del creador de "Perdidos", y también es suya la culpa. Y es que "Star Trek" es una película que no aburre: va directamente al grano desde su inicio, con la espléndida secuencia del ataque a la USS Kelvin por parte de los romulanos, que culmina con el nacimiento de James T.Kirk. A partir de ahí, no hay un momento de respiro para el espectador: Abrams se traslada del espacio a Iowa, de allí a Vulcano, vuelta a empezar y luego al espacio otra vez. Lo cual está muy bien, pero no permite un sólo momento de relax en el que el espectador pueda asimilar la orgía de imágenes que se le viene encima. Además, semejante ritmo de acción propicia el que es quizás el peor defecto de la película: la falta de nudo argumental. Vemos una pizca de las infancias de Kirk y Spock, se unen a la Flota Estelar, presentamos a los personajes que conformarán el resto de la tripulación y el malo de turno, Nero, ataca Vulcano. En eso se nos han ido dos terceras partes de la película. Automáticamente, se nos presenta la resolución del conflicto entre la Enterprise y los romulanos que, al ser más larga de lo habitual, copa todo el tercio final de la historia. Fin. Lo que deja al espectador con la rara sensación de que hay algo que no nos han contado, que hemos visto un capítulo de una serie, buena, es cierto, pero alargado en exceso.

La dirección de actores y la interpretación en general, son, en cambio, uno de los puntos a favor de la película. Todos ellos, en general, están espléndidos, aunque sin duda es su trío protagonista el que se lleva la palma. Chris Pine ha conseguido lo que, a tenor de los trailers, me parecía imposible: que el personaje de Kirk me cayera bien y me resultara incluso simpático, lo cual en un personaje tan estereotipado es un auténtico triunfo en si mismo. Mi muy bienamado Zachary Quinto demuestra que es un actor de enorme talento, componiendo con su Spock un personaje diametralmente opuesto al que le ha dado la fama (bueno, excepto en un momento muy concreto en el que el bueno de Spock es poseído por el espíritu de Sylar en toda su furia homicida), que sin duda le ha hecho ganar muchos puntos de cara a desencasillarse. El caso de Eric Bana, que tiene a su cargo el papel del villano Nero, es una nueva prueba de la solvencia del actor de "Troya", aunque su personaje ha sido muy desaprovechado. Una lástima, porque compone un villano en extremo interesante y con tintes muy shakespearianos, que podría haber dado muchísimo más juego a la trama. El resto del reparto está igualmente magnífico, con mención especial para el siempre grandioso Simon Pegg, que en apenas 10 o 12 minutos en pantalla consigue que no te olvides de él.

Todo ello, aunado a unos F/X que cortan la respiración (la primera aparición de la nave romulana es simplemente espectacular) y al tono francamente humorístico que recorre la cinta de principio a fin, sin ser por ello infantil, absurdo o insultantemente idiota para el espectador (me quedo con una secuencia: la que nos detalla la manera en la que McCoy se las ingenia para introducir a un castigado Kirk en la Enterprise y las consecuencias que ello conlleva, y la consiguiente huida de ambos del "cabrón de orejas picudas" -a.k.a. Spock- por los pasillos de la nave), y los suficientes toques de nostalgia trekkie para que los aficionados a la saga no se sientan decepcionados (la presencia de Leonard Nimoy hará las delicias de los fans más acérrimos), hacen de "Star Trek" una reinvención de una historia que parecía condenada a muerte, una de las mejores precuelas realizadas en los últimos años y, sin duda, todo un motivo de envidia para aquellos a los que las tres nuevas "Star Wars" nos supuso una amarga decepción. Que tiemble George Lucas: ya es el rey destronado de la sci-fi, y el responsable de ello se llama J.J. Abrams.

Lo mejor: Consigue convencer incluso a aquellos más reacios a la saga
Lo peor: Da la sensación de que se han dejado cosas importantes en la cuneta
publicado por Judith Romero Ruiz el 9 mayo, 2009

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