Algo es incuestionable: J. J. Abrams sabe perfectamente lo que hace.

★★★★☆ Muy Buena

Star Trek

Nunca pensé que llegaría decir que he visto a un hombre adulto llorar en un cine a moco tendido mientras veía Star Trek. Pero me veo en la encrucijada de narrar estos hechos tan conmovedores sobre el ocupante de la butaca de al lado. Al acabar la película y encender las luces dijo conmocionado: “Me ha gustado tío”. Sorbiéndose los mocos estruendosamente.

¿Qué quieren que les diga? Si una siempre ha sido de Star Wars. Ya saben no se puede ser fan de los Beatles y de los Rolling, ni de Blur y Oasis al mismo tiempo. Así que hay que tomar partido y moquear con el primer encuentro de R2D2 y C3PO más que con Spock conociendo a Kirk. Pero algo es incuestionable: J. J. Abrams sabe perfectamente lo que hace.

Esta entrega, la número 11, decide romper por lo sano y relanzar una de las más importantes franquicias de la ciencia ficción con mucho tino: acción, personajes más juveniles, efectos especiales y humor. Y lo curioso es que no le sale mal.

¿Cómo se rejuvenece una saga que leva cuarenta años en el imaginario colectivo? Fácil, con una precuela. De este modo y de golpe y porrazo la primera escena ya nos lleva directamente a un épico enfrentamiento entre dos naves espaciales donde se distinguen las diferencia entre los héroes y los villanos con un irreconocible Eric Bana como Nero y un valiente Capitán Kirk Senior. Y después de ese recorrido por la historia, conocemos a un Spock colegial y a un James Tiberius Kirk rebelde y gamberro y empezamos a reencontrarnos poco a poco con viejos conocidos con nuevas caras (unas más reconocibles que otras tras los kilos de maquillaje como Winona Ryder o Jennifer Morrison, la doctora Cameron de House). Y permítanme la licencia de dejar el resto del argumento en suspense para no estropear la diversión.

Una de las principales fuentes de desconcierto es el casting elegido por Abrams para su revisión de Star Trek. Algo que sobre el papel quedaba tremendamente surrealista finalmente tras ver el resultado no es tan bizarro como parecía. Si, es incuestionable que el que peor parado sale es el pobre Zachary Quinto (Sylar para los amigos) que se mete en la piel del Vulcaniano Spock, aún más sabiendo que Leonard Nimoy, el autentico Spock, haría aparición en escena. Aunque tampoco era muy alentador saber que John Cho sería Sulu o el simpático Simon Pegg interpretaría a Scottie. Pero efectivamente superados los prejuicios lógicos de estas elecciones acabas entrando en el juego.


Y es precisamente esta la única forma de disfrutar de la película y la que consigue que incluso los que no han visto las toneladas de capítulos y película anteriores puedan entrar en la dinámica del cine de entretenimiento: Partiendo de cero. Porque es la premisa básica que usa Abrams para estructurar lo que es esta nueva versión y las futuras franquicias de la saga. Olvidar todo lo que ha pasado e improvisar el futuro de los personajes que son ya míticos.

Una orquesta de efectos especiales y algunas escenas sospechosamente similares a otras sagas galácticas poblaran las aventuras y desventuras de la nueva tripulación del Enterprise donde aún queda espacio para guiños a otras producciones de Abrams que deja un buen sabor de boca y mucha curiosidad para saber si este notable acierto se repetirá en el futuro de Star Trek.



Lo mejor: Ser capaz de conseguir arrancar de cero la saga. Aunque no te guste Star Trek puedes disfrutar de la película.
Lo peor: La sombra de los originales es alargada y a alguno no le agradarán los recién llegados.
publicado por Ana Belén Pacheco el 9 mayo, 2009

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