Una grandísima película de aventuras, con una brutal capacidad para entretener al espectador. Es usted muy listo, sr. Abrams.

★★★★☆ Muy Buena

Star Trek

La peli empieza con el nacimiento del capitan Kirk en una escena que nos podría recordar vagamente el inicio del primer Superman. Años después, ya en la tierra, recuperamos al personaje de Kirk como un adolescente rebelde especialista en meterse en líos a la vez que la película también nos presenta a un joven, medio Vulcaniano medio terrícola (lo cual le convierte en un paria social en su planeta natal), llamado Spock. Los dos protagonistas acabaran coincidiendo en la nueva y flamante nave Enterpraise, convertidos en una especie de La extraña pareja en el espacio, tan diferentes entre sí, como condenados a entenderse, junto con el resto del elenco de secundarios habituales de la saga. Y, como suele ocurrir en estos casos, si están destinados a unir esfuerzos, es debido a la aparición de una amenaza superior. La amenaza a la que nos referimos lleva por nombre Nero, un Romulano dispuesto a cargarse cuantos planetas de la Federación se le pongan por delante, para lograr saciar su sed de venganza.

Esta nueva entrega de la saga Star Trek no es ni un remake, ni siquiera una precuela (quien haya visto la película entenderá de que estoy hablando), simplemente es un “nuevo principio”, con todas las posibilidades que el término pueda comportar. Y es que se tiene que reconocer que los responsables de este nuevo título han sido muy hábiles y muy listos a la hora de abordar este nuevo proyecto para reflotar la franquicia. Con tal maniobra, además de conseguir un relevo generacional importante entre el elenco de actores, también han conseguido contentar tanto a los seguidores habituales de la saga, como a los no habituados, como un servidor. Y es que admito que jamás he sentido una especial predilección por Star Trek, ni recuerdo haber visto un solo episodio entero de la serie (en cualquiera de sus etapas). Mi único contacto con la saga ha sido a través de las películas, de las que habré visto unas tres, antes que esta (la primera, la segunda y la cuarta, en la que viajaban al pasado, creo recordar). Aunque, y esto es muy importante, no es necesario haber visto ni una de ellas para poder disfrutar como es debido de esta nueva entrega.

A los mandos de la película (jojojo que asco doy) encontramos al señor. J.J. Abrams, uno de los chicos de moda, especialmente ligado a la televisión, debido a ser el creador de series tan conocidas como Felicity (bueno, de esta mejor nos olvidamos), Alias, Perdidos, Seis grados y Fringe, y ser uno de los responsables del boom actual que se está viviendo en todo el mundo con las series. Pero su relación con la pequeña pantalla no termina aquí, ya que, para dar el salto como director a la gran pantalla, lo hizo con la tercera entrega de Misión imposible, una legendaria serie de los años 70 y, si tenemos en cuenta que Star Trek también empezó como serie de televisión, me empiezo a preguntar si todo esto es fruto de la casualidad, o no. Lo cierto es que mientras estaba viendo la película, encontré algunos guiños a su trabajo en la pequeña pantalla. Así pues, ¿no recuerda bastante la “materia roja” de la película la misteriosa bola gigante roja de la serie Alias? ¿No recuerda bastante el salto en paracaídas de los protagonistas de la película al del final de la cuarta temporada de la serie Alias sobre territorio Ruso? ¿Y no recuerda ciertos momentos de la trama de la peli a uno de los grandes secretos de la serie Perdidos?

Entre los actores, aparte de la presencia puntual del veterano Leonard Nimoy, encontramos a un semi desconocido Chris Pine, como el capitan Kirk; al que hacía de Sylar en la serie Héroes, Zachary Quinto, como Spock; al prota de Hulk, Troya y Munich, Eric Bana, como el malvado Nero; a Winona Ryder, envejecida para la ocasión, o no, como la madre de Spock; y al divertido prota de Zombies Party y Arma Fatal (y que ya apareció en la Misión Imposible III de Abrams), Simon Pegg, actuando como uno de los varios contrapuntos cómicos de la historia.

Ante todo, esta nueva entrega de Star Trek es una grandísima película de aventuras, como hacía tiempo que no veía en una gran pantalla, con una capacidad absolutamente brutal para entretener al espectador y dejarlo clavado a la butaca. Y es que cuando empezaron a salir los títulos de crédito finales y miré mi reloj, me sorprendí al comprobar que la peli tan sólo había durado dos horas, no porque se me hubiera hecho pesada, sino por la gran cantidad de cosas que habían pasado en pantalla desde su inicio. Esto solamente se puede conseguir con una espectacular capacidad de mantener un ritmo narrativo alto que, el señor Abrams, demuestra controlar con una pasmosa facilidad. Además, la película consigue algo que, los más escépticos, ya empezábamos a pensar que era imposible en los tiempos que corren: que se puede unir acción trepidante con una buena historia. Pero es que ya puestos a unir cosas, en la película también encontramos aventuras, ciencia ficción, divertidos momentos cómicos (¡gran personaje el bicho amigo de Simon Pegg!), situaciones espectaculares, buenas interpretaciones y grandes efectos especiales.

Resumiendo: A pesar de no ser fan de la saga original, esta nueva entrega de Star Trek me ha ganado de calle. ¡No se la pierdan!

Lo mejor: J.J. Abrams
Lo peor: ¿La portada?
publicado por Jefe Dreyfus el 12 mayo, 2009

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