Un simple divertimento (y justito)

★★☆☆☆ Mediocre

Star Trek

   Después de ver por donde estaban yendo los tiros en las críticas sobre esta película que se estaban publicando en muchocine, la verdad es que me lo he tenido que pensar dos veces antes de participar. Incluso he recibido palabras desalentadoras por parte de algún compañero avisándome de que me iban a poner a parir. Pues bueno, que no se diga que me amilano. Así que ahí va mi crítica y aquí estoy para recibir las tortas que hagan falta.

 

 

   Se suele decir que los aficionados a la ciencia ficción (en cine) se dividen entre los fans de Star Wars y los fans de Star Trek (o trekies).

No estoy de acuerdo.

Lo cierto es que la gran mayoría de personas (obviamente me baso en todas aquellas que conozco y con las que he hablado de cine alguna vez, que son muchas) a las que les gusta Star Trek también son unos apasionados de Star Wars, no dándose en tantos casos lo contrario. Por dejarlo claro, Star Wars aglutina un mayor número de simpatizantes (no necesariamente fanáticos) sencillamente porque sus películas son mucho más disfrutables a nivel entretenimiento que las de la saga Star Trek, serie incluida. Aterrizar en el universo de Star Wars consiste básicamente en dejarse llevar por unos personajes atractivos que viven aventuras constantemente en un mundo de fantasía donde impera la irrealidad y lo imposible y, lo que es más importante, donde el espectador no se cuestiona nada porque asume que en ese universo de ciencia ficción lo que realmente pesa es la ficción y no la ciencia.

   En Star Trek no sucede así. A pesar de haber muchísima ficción en sus historias, el punto de partida de base es prototípico de la ciencia ficción clásica; los personajes principales son humanos, terráqueos, y forman parte de una federación estelar que dispone de una nave, el Enterprise, destinada a explorar nuevos mundos. Esta es una premisa que podría llegar a darse en el futuro y que permite emparentar el mundo de Star Trek con las novelas de Jack Vance, de Arthur C. Clarke o de Ray Bradbury, por mencionar algunos.

   Es decir, que mientras Star Wars es asequible y disfrutable por la inmensa mayoría del público potencial, Star Trek está más destinado a un sector de ese público, un sector más adulto en su mayoría y, en gran medida, aficionado desde siempre a la literatura (y también al cine) de ciencia ficción. Es por ello que en Star Trek (la serie) abunda la terminología científica o pseudocientífica, las referencias a novelas y películas de ciencia ficción, y que nunca ha necesitado programarse en prime time ya que, su público, no es ocasional ni esporádico sino fiel y, sí, fanático.

 

   Dicho todo esto adelanto ya que no soy trekie y que prefiero revisar cualquier película de Star Wars antes que una de la saga Star Trek. He visto algunos episodios de “La nueva generación” y algunas de las películas también, incluída la primera de ellas “Star Trek, la película” de Robert Wise y algunas de sus secuelas así como alguna de las que ya tenían como protagonistas a los personajes de “La nueva generación”.

   Es bien cierto que aquellas películas, al menos las que yo vi, resultaban bastante pesaditas. Tenían un problema de ritmo y, en definitiva, no podían esconder su auténtica naturaleza; episodios de la serie alargados hasta la hora y media o más. Sin embargo, cuando uno se disponía a ver una de aquellas películas, o un episodio de la serie, tenía muy claro que era lo que se iba a encontrar.

   J.J. Abrams ha destruido esa expectativa y, apropiándose de los nombres y conceptos de la serie como si de simples etiquetas se tratara, ha montado una historieta de luchas en el espacio y enfrentamientos entre la tripulación de una nave beneficiándose del nombre de una conocida marca: Star Trek. ¿Pero es éso Stark Trek? Antes de escribir esta crítica he leído muchas otras y, aunque la inmensa mayoría de los que han publicado algo ya sea en Internet o en prensa alaban el trabajo de su director, también son muchos los que destacan que la película no se parece en prácticamente nada a una de la saga trekie. Y si esto es así, digo yo, ¿qué necesidad hay de traicionar el espíritu de dicha saga aparte del de hacer mucho, pero que mucho dinero? Si el señor Abrams quería explicar una historia de teenagers en el espacio, ¿por qué no creó una nueva franquicia que se llamara por ejemplo Star Teen? ¿O por qué no se hizo cargo de adaptar al cine el videojuego “Mass effect” que está muy en la línea de Star Trek pero sobre el que no existe un material fílmico anterior con el que limpiarse el trasero?

   No deja de sorprenderme que este puro ejercicio de pirotecnia que es el Star Trek de Abrams haya caído tan bien incluso entre la crítica especializada cuando películas de la misma o más enjundia (que es poca) de este mismo género y con intenciones tanto temáticas como formales muy similares estrenadas algunos años antes fueron en cambio azotadas sin piedad; me estoy refiriendo a “Las crónicas de Riddick”, “Serenity” o “Guia del autoestopista galáctico”.

   Un servidor no puede más que constatar el hecho de que Abrams se ha limitado a hacer caja sirviendo un producto comercial al uso según lo acostumbrado hoy en dia, para nada alejado de naderías como “Crepúsculo” o de superproducciones tipo “Transformers” donde únicamente cuentan tres cosas: unos efectos especiales impecables, carne adolescente para calentar al personal y un humor de trazo grueso que no nos haga pensar demasiado. Las tres cosas están presentes en éste Star Trek y de ellas se nutre de forma voraz aparcando a un lado las tramas con trasfondo científico, la especulación futurista y demás sellos propios de Star Trek. Una operación muy parecida a la que Spielberg realizó con su último Indiana Jones, lo cual me lleva a hacerme otra pregunta más. ¿Es que el público de hoy es incapaz de identificarse con un protagonista que tenga más de veinte años? Creo que tanto mi generación como todas las que la precedieron pudieron disfrutar del cine de aventuras y de ciencia ficción cuando éramos críos sin que los personajes protagonistas tuvieran que tener nuestra misma edad. ¿En qué cabeza cabe que la persona al mando de una nave estelar sea un criajo que ni siquiera se ha graduado? Solo en dos, en la de Paul Verhoeven cuando realizó la magnífica “Starship troopers” y en la cual la juventud de su reparto estaba justificada como crítica feroz al militarismo, y en la de J.J. Abrams, que sabe que una oficial jovencita y en minifalda vende muchas más entradas que una actriz a la que un adolescente pueda equiparar con su madre.

   Lo más curioso de todo es que, a pesar de tratarse de un simple divertimento (y justito), Abrams hace un buen trabajo con las escenas de acción y me quito el sombrero ante la, ya célebre, secuencia de la incursión sobre la perforadora. Incluso parece que, con toda esa historia de la singularidad y el agujero negro y el viaje en el tiempo, quiera mantener un cierto aroma al Star Trek de siempre. El problema es que dicha trama se vuelve confusa y hace aguas a poco que uno rasque porque, ¿cómo se explica que el personaje de Eric Bana esté obsesionado con destruir a las naves de la federación cuando podría estar tratando de evitar la destrucción de su propio planeta? Y ya que estamos ¿desde cuándo una nave minera esta equipada con semejante armamento? De acuerdo en que viene del futuro pero… ¡es una nave minera!

   Tampoco son pocos los que hablan de que se trata de una revitalización de la saga. Bueno, me parece bien pero… ¿tiene que hacerse según los parámetros expresados en los párrafos anteriores? Creo que Christopher Nolan ha revitalizado la saga de Batman y no ha tenido que utilizar a un púber de protagonista ni llenar el guión de chistes propios de Scary movie.

   En fin, si querían revitalizar la saga lo han conseguido. Le han dado nueva vida y podrán hacer muchas más películas y recoger muchos dólares y euros, pero lo que han devuelto a la vida no es Star Trek. Es como si algo hubiera poseído al cadáver de Star Trek. Ahora ya no huele a naftalina ni a rancio, como dicen por ahí, pero ni siquiera en cine el hábito hace al monje. Abrams nos ha dado gato por liebre.

   Al principio de “La invasión de los ultracuerpos”, el protagonista entra a inspeccionar la cocina de un restaurante (es inspector de sanidad) y recoge con sus pinzas un pequeño grano negro del interior de una olla. Enseñándoselo al maitre le indica que se trata de excremento de rata a lo que éste responde que no es así, que lo que ha sacado de la olla es una alcaparra. El inspector insiste en que es mierda de rata pero el maitre repite que es una alcaparra. Así pues el inspector, por tal de zanjar la discusión, le dice al maitre: ¿una alcaparra? Muy bien. Cómasela. Obviamente no lo hace.

   Star Trek también parece una alcaparra pero… ¿qué es?  

   Yo lo se. Lo se muy bien. Porque me la he comido.

Lo mejor: La secuencia de la incursión sobre la perforadora
Lo peor: Que la supuesta revitalización de la saga no sea sino la transformación en un exploit para teenagers de una saga clásica de la ciencia ficción
publicado por Javier Paez el 13 mayo, 2009

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