El sexo desinhibido, el continuo aprendizaje, las risas y el alcohol acompañan a los tres personajes a lo largo del periplo. Al mismo tiempo, el propio país se dirige hacia otro destino ideal: el cambio de un régimen que ya duraba 70 años

★★★★☆ Muy Buena

Y tu mamá también

Película fundamental para entender el nuevo cine mexicano. Alfonso Cuarón rueda un éxito de público y crítica, desarrollando un guión escrito por él y por su hermano, merecedor de una nominación al oscar. Para dotar de credibilidad a la historia Cuarón se apoya en el trabajo con los actores y en la improvisación, fundamental para conseguir –el tiempo lo dirá- uno de lo mejores filmes de la historia del país americano.

La cinta, después de una larga introducción, sigue la estructura de road movie donde un par de amigos adolescentes, Julio (Gael García Bernal) y Tenoch (Diego Luna), en compañía de una mujer desengañada, Luisa (Maribel Verdú), se embarcan en un viaje hacia una playa imaginaria. El sexo desinhibido, el continuo aprendizaje, las risas y el alcohol acompañan a los tres personajes a lo largo del periplo. Al mismo tiempo, el propio país se dirige hacia otro destino ideal: el cambio de un régimen que ya duraba 70 años (el tiempo que llevaba el PRI, Partido Revolucionario Institucional, gobernando Mexico). Para subrayar la metáfora, el realizador asigna a cada personaje un apellido ilustre, presente en la historia de la nación : los jóvenes se llaman Zapata e Iturbide, mientras que Luisa se apellida Cortés. Un nombre apropiado para la mujer española y una clara referencia a la colonización hispana. Mientras que el conquistador extremeño cambiaba para siempre la vida de los nativos, Luisa hara lo propio con la de los dos amigos durante el viaje.

El director atiende las dos circunstancias (las del trió protagonista y la del país) de una forma tan elegante como sutil. Por un lado la alegría de los jóvenes –y de sus hormonas- protagonizan el tránsito desde su adolescencia a la juventud dirigidas por la mano experta de Luisa. Cuarón fotografía con grandes angulares la mayoría de los planos para reflejar ese optimismo inicial. También lo hace para aprovechar al máximo el encuadre dentro del vehículo y para asociar al formato panorámico las vistas desde el coche. De este modo el parabrisas se confunde con la pantalla y el espectador se siente un viajante más.



De forma paralela, Cuarón interrumpe la acción con una voz en off brusca (que corta el sonido y que preside las imágenes, convirtiéndolas en secundarias) para denunciar, con ironía, pero con firmeza, la corrupción del gobierno o de las clases sociales altas. Más aguda es la acusación que ejerce desde el objetivo de la cámara, cuando parece que desvía la atención de los tres protagonistas por descuido y se centra, brevemente, en lo que ocurre a su alrededor: detenciones en los controles; cruces de difuntos en las cunetas, pertenecientes a improvisados cementerios; y desolación en campos y ciudades.

Un exterior que parece totalmente ajeno a la trama principal, que discurre con brillantez a través de largos y atractivos planos –vehículos perfectos para la citada improvisación-; simbología explícita (unos cerdos recorriendo la playa después de que la voz en off anticipe corrupción urbanística en la costa); y sexo crudo y apasionado. Todos ellos elementos de una cinta excelente que cambia de rumbo en el último tercio, justo después de que Cuarón se luzca con la mejor escena.
publicado por Ethan el 26 junio, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.