“Australia” tiene fallas y es más larga de lo que debería ser, y tal vez (sólo tal vez) algún día será vista como el sueño hecho realidad de un hombre muy enamorado del cine y -no lo olvidemos- del amor.

★★★☆☆ Buena

Australia

Parece lo suficientemente lógico que Baz Luhrmann esperara siete años luego de “Moulin Rouge!” para traernos “Australia”. No porque es una mejor película, sino porque es muy diferente y mucho más ambiciosa. Claro que esto tiene sus puntos en contra, y es justo decirlo lo antes posible: “Australia” tiene fallas y es más larga de lo que debería ser, y tal vez (sólo tal vez) algún día será vista como el sueño hecho realidad de un hombre muy enamorado del cine y -no lo olvidemos- del amor. 

No deberíamos olvidar que estamos hablando de Baz Luhrmann; deberíamos saber que esperar a veces. Entonces, si el comienzo de este film los decepciona un poco, es completamente entendible. Conocemos a un pequeño niño llamado Nullah (el prometedor Brandon Walters), que habla acerca de razas y países sin nombre, acerca de una dama a la que todos llaman Mrs. Boss (la ‘jefa’) y el camino que la llevó hasta Australia y, más específicamente a un lugar llamado Faraway Downs en compañía de un hombre al que llaman ‘el Capataz’.

Sí, es todo un poco confuso, más aún cuando Luhrmann mete un contexto histórico que, sospecho, no le importa mucho. Pero todo está bien porque logramos conocer a las estrellas del show. La ’jefa’ se llama Sarah en realidad y está interpretada por Nicole Kidman con el mismo aire y tono de voz que nos ha estado entregando toda la década. Su trabajo termina siendo menos riesgoso que el de Hugh Jackman, quien interpreta a este ’capataz’ como una exitosa combinación entre lo que nos ha estado dando desde que apareció en la escena hollywoodense: el héroe de acción, el tipo duro, el amante romántico y sensible y el hombre sexy que hace gritar a las mujeres (el tipo lo hace todo, sino me creen vean el número de apertura de los Oscars).

Quizá no estoy siendo lo suficientemente crítico, pero hay una escena en la que el Capataz aparece vestido de traje, completamente afeitado…Les juro que todas las mujeres en la sala suspiraron. Esto significa algo para ustedes? Para mí significa que el sueño de Luhrmann se hace realidad. Tres horas de metraje y no cansarse ni un minuto? No sentir disgusto al oír frases cursis y ver momentos excesivamente dramáticos?“Australia” es puro melodrama, y felicito a su director por hacer que se vea así sin vergüenza alguna. Las claves pueden verse a lo largo de todo el paseo: la repetición de frases que son un cliché, los acercamientos intensos, las partes en cámara lenta en momentos específicos de los personajes, las proporciones épicas de la partitura de David Hirschfelder, el establecimiento de una canción que acompaña a los personajes durante su travesía interminable y el uso de la narración en lugares en los que no hacía falta; lo mismo con algunas imágenes.

Sin embargo, la película es una imagen increíble tras otra (el cinematógrafo Mandy Walker es de la misma Australia), y se gana a la audiencia como pocas películas estos días pueden hacerlo, entregando un entretenimiento delicioso; pueden discutir si hace esto justamente, o si hace trampa y manipula. También pueden discutir el ambiguo final.

Una cosa más. Como con cualquier sueño, hay un momento en el que nos despertamos; y ese momento para Luhrmann tiene que ver con creer que su pieza podría llegar a la carrera de Mejor Película en los Oscars, al igual que su fantástica “Moulin Rouge!”. Pero como dije, esta película es muy diferente a la anterior, y Luhrmann no es ningún James Cameron…Ese sí la hizo completa.

—7/10
publicado por Juan Pablo Schapira el 2 septiembre, 2009

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