Inteligente y casi siempre entretenida adaptación de la saga al siglo XXI. Es un digno espectáculo, pero ni de lejos la obra maestra que muchos pretenden ver.

★★★☆☆ Buena

Star Trek

Star Trek es uno de los casos más curiosos e interesantes de analizar del mundo televisivo. Nunca una serie emitida con más pena que gloria a nivel de audiencias había conseguido un masivo culto y éxito posterior como el de ésta producción. El universo de Star Trek fue creado por Gene Roddenberry, un tipo que venia de luchar en la Segunda Guerra Mundial y había trabajado como policía. De su mente surgió una historia en la cual el mundo aún conservaba la esperanza de paz, el optimismo, al contrario de lo que sucedía en el que nos toca vivir. Los tripulantes del Enterprise, una sofisticada nave espacial, se dedicaban a viajar por el espacio encontrando nuevos planetas y viviendo aventuras y enredos personales. Aunque la serie no triunfó en números de share, la cantidad de fanáticos fue tan grande que, pese a la cancelación, la historia de Star Trek no había hecho más que comenzar. No solo se emitieron siete series más a lo largo de la historia (incluida una de animación), sino que se convirtió en una exitosa franquicia cinematográfica. Y de esto hace más de cuarenta años.

El aquí firmante nunca ha sentido ningún entusiasmo por esas series, ni esas películas. Siempre me ha dado pereza adentrarme en todo esto. Lo poco que he visto, me ha parecido un somnífero. Pero coño, algo tendrá cuando se ha tirado en antena, salvando obstáculos, desde los sesenta, y casi todas sus películas han sido grandes éxitos comerciales (sobretodo en Estados Unidos). Eso mismo debió pensar J.J. Abrams cuando le ofrecieron dirigir la película que nos ocupa. Abrams ha confesado en numerosas entrevistas que nunca ha sido fan de la saga. Aunque con tales comentarios parezca extraño que le den 150 millones de dólares para hacer la película, todo cobra sentido una vez vista. Es una elección acertada porque, a parte de ser un director y productor de probada eficacia comercial y artística, el creador de Perdidos (Lost, 2004-¿?) y director de Misión: Imposible 3 (Mission: Impossible III, 2006) esta capacitado para devolver la franquicia al publico general, tanto joven como adulto, y no solo a los llamados trekkies. Para quien no lo sepa, los trekkies son los (muy) fanáticos del universo Star Trek. Tienen hobbies como aprender el idioma de sus personajes, saludarse con la mano abierta y dedos separados (ver la película para entenderlo) y ser vírgenes (¡!). Tranquilos, para disfrutar de éste reboot no hace falta estudiar otras lenguas ni practicar el onanismo eterno.

Abrams se encuentra más cómodo emulando a George Lucas y a Steven Spielberg que siguiendo el camino iniciado por Roddenberry. Por ello, no hay tanta (supuesta) profundidad. Encontramos una película de aventuras bien realizada, a ratos espectacular, a ratos épica. Los efectos especiales son excelentes, así como la banda sonora, y hay varias set pieces que dejan en ridículo lo visto anteriormente en la franquicia. Sin embargo, Star Trek no es tan buena como muchos la pintan. El entusiasmo que ha despertado, tanto en crítica como en público, es desmesurado. Otro de esos casos de mucho ruido y algunas nueces, que se dan debido a la poco afortunada media de calidad del blockbuster actual. La realidad es que, después de un vertiginoso comienzo, y previo a un clímax final de altura, contémplanos un nudo menos interesante de lo pretendido. Hay situaciones un tanto forzadas (más agujeros negros en el guión que en el espacio exterior) y algún que otro personaje alienígena que pretende hacer competencia, en ñoño, al terrible Jar Jar Binks.

publicado por Carlos Cubo el 6 septiembre, 2009

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