Comedia astutamente construida sobre unos sólidos personajes que te van ganando a la vez que el espectador se va adentrando en la segunda mitad de los ’80.

★★★★☆ Muy Buena

Adventureland

A veces uno ve películas de las que, no obstante, tampoco es que se espere gran cosa (a menudo por haber leído que estaba bien por algún lado). La película que hoy nos toca era uno de estos casos. Empecé a verla sin excesivas ganas y, de repente, cuando ya empezaba a afilar mis colmillos dispuesto para atacar directo a la yugular, tuve que acabar tragándome mi propia bilis ante la grata sorpresa que termina resultando ser Adventureland.

La peli está ambientada en el año 1987, donde nos encontramos a James Brennan, un joven acabado de graduarse en el instituto, al que la mala salud económica de su familia le frustrará su esperado viaje por Europa con sus amigotes. Total, que es verano (como toda buena película de adolescentes que se precie) y el muchacho no sólo se perderá el viaje (tanto en sentido real como en sentido figurado/iniciático) sino que, para colmo de sus desdichas, se verá obligado a emplear su verano trabajando en un parque de atracciones local que lleva por nombre Adventureland. Allí hará nuevos amigos entre los que se encontrará Em, una chica que logrará que se olvide del viejo continente y le hará ver que, quizás, trabajar en verano no sea tan mal negocio al fin y al cabo.

Una de las máxima virtudes que demuestra la película es lo acertado de sus personajes. Todos ellos resultan imperfectos (algunos incluso a gran escala) pero, no obstante, están construidos de manera que el espectador pueda quedarse prendado de ellos. Cojamos a nuestro protagonista como ejemplo: James es una mierda de tio asustadizo y pedante que va de sobrado y merece todo lo que le pasa por pringado y gilipollas. Estaremos de acuerdo en que su personalidad es de lo más abofeteable que se ha visto en lustros y, no obstante, sorpendentemente el espectador no puede evitar acabar situándose de su parte. Lo mismo nos irá sucediendo con el resto de los personajes, como Joel, su compañero de trabajo (quien fuma en pipa porque se supone que le imprime carácter), Connel, el de mantenimiento (quien, se rumorea, llegó a tocar una vez con Lou Reed), la sexy Lisa P. (que baila la canción de “Amadeus” como nadie), o la propia Em (tan impredecible que, a la larga, ya se la ve venir de lejos).

Sigamos con las sorpresas. El director de la peli es Greg Mottola, conocido por haber dirigido algún capítulo de la serie de culto Arrested Development y, especialmente, por haber dirigido una de las, a mi entender, películas más sobrevaloradas de los últimos tiempos, Supersalidos. En esta ocasión, el hombre ha optado por cambiar de todo menos de género, porque a pesar de seguir siendo una comedia adolescente, lo cierto es que ni el tono, ni el humor, ni los diálogos, ni los personajes tienen nada que ver con su anterior trabajo. Gracias a Dios. La explicación resulta obvia, en Adventureland, además de como director, el hombre también está acreditado como guionista, no como en la anterior. Ya si eso, terminaríamos el apartado sorpresas diciendo que la música de la peli corre a cargo del mítico grupo “Yo la tengo”, a los que se suman los lógicos clásicos de la época.

Entre los actores destacan tres nombres: Jesse Eisenberg, el prota de cara empanada que este mismo año también ha estrenado Zombieland (Adventureland, Zombieland… ¿que serà lo próximo? Hagan sus apuestas); Kristen Stewart, la Bella de la saga Crepúsculo que empezó en esto del cine siendo una niña al lado de Jodie Foster en La habitación del pánico (y que nada más aparecer en pantalla me puse a pensar “¿que hace una chica como tú en un sitio como éste?”) y, por último, Ryan Reynolds, uno de los actores de moda de Hollywood que este mismo año ha estrenado cosas como La proposición (con Sandra Bullock) y Lobezno, y que encarna a uno de los personajes más atrayentes de la película que, además, le queda que ni pintado.

En el año 1987 se estrenaron películas como Robocop, Arma letal, Jovenes ocultos, El imperio del sol, Aventuras en la gran ciudad, El chip prodigioso, Dirty Dancing, Depredador, Nuestros maravillosos aliados, Pesadilla en Elm Street 3 o Sufre mamón. Digo ésto porque realmente es importante situarnos bien, porque la ambientación de la película no resulta algo gratuito. Más bien todo lo contrario, ayuda a entender mejor la historia que nos están contando. Y lo que nos cuentan, ni más ni menos, es un verano de esos que te toca currar, donde duermes poco, donde conoces gente, donde de repente tienes dinero para gastar (por mucho que te digan que hay que ahorrar para la universidad), donde se toman decisiones y más del 90% suelen ser equivocadas pero te ríes una barbaridad, donde te creas tu independencia a base de depender de tus amigos, donde te comes hamburguesas a la salida del sol, donde te enamoras y alguien te suelta aquello de que la estás cagando y tu sabes que la estás cagando pero es verano y los días son más largos y en la playa tampoco es que se duerma tan mal después de todo. Pues eso, nostalgia, la película va sobre la nostalgia. Sobre una época de la vida por la que se tiene que pasar/sufrir/disfrutar porque una vez ha pasado sólo te queda el recuerdo que, película tan sólidas como ésta, te ayudan a reavivar.

publicado por Jefe Dreyfus el 9 diciembre, 2009

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