Una dramática (para nada comedia) sobre ese culto al cuerpo que todos intentamos llevar al pie de la letra, y con esa moraleja final en la que cada uno debe sentirse bien con lo que Dios le ha dado.

★★★☆☆ Buena

Gordos

Daniel Sánchez Arévalo, consigue siempre lo que se propone, ya lo hizo con “Azuloscurocasinegro” una de esas películas que uno ve, teniendo un mal día, y se le levanta la moral echando leches. Con “Gordos” pasa más o menos lo mismo, vuelvo a caer en el tópico de que el “buen cine español” es el que es capaz de mostrar nuestras miserias, con mejor o peor acierto, vamos, el que consigue plasmar nuestra vida, o nuestra rutina con mejor verosimilitud. 

En este caso, la única pega que pongo al director es que, el trailer y el material promocional llega a resultar un tanto engañoso, puesto que, uno piensa que esta ante una comedia, y lamentablemente, y quitando alguna que otra breve pincelada, estamos ante un drama, casi de dimensiones shakesperianas. 

Esta película no es nada sin el reparto, sin el grupo de actores que se han machacado (primero engordando y luego adelgazando) para la película, y entre los que se encuentra Antonio de la Torre que ya repitió con Sánchez Arévalo en su ópera prima. Y que se puso, primero gordo y después delgado, sin ningún tipo de efecto protésico, para la película. 

Me llama poderosamente la atención como, en esta vida, vivimos de nuestra imagen, de lo que puedan (o no) decir de nosotros, y de cómo, ser guapos, altos y esbeltos, nos preocupa más que otras muchas cosas… Ese culto al cuerpo tan de moda de un tiempo a esta parte, con recetas, pastillas, y ejercicios milagrosos… 

El resto de actores, increíbles también, algunos más que otros, desde luego, pero consiguen, no solo rizar el rizo, sino deslizarse como patinando entre esas gotas de comedia, y de drama, a una velocidad de vértigo, dejándote finalmente con 3 palmos de narices o un puñetazo en la misma panza. 

Solo me “joroba” que se venda, una vez más, una cinta como lo que no es, que luego se llama a errores y comienzan los quebraderos de cabeza. 

Cerrando, que ya toca: Una dramática (para nada comedia) sobre ese culto al cuerpo que todos intentamos llevar al pie de la letra, y con esa moraleja final en la que cada uno debe sentirse bien con lo que Dios le ha dado y no buscar más allá de ese “camino de baldosas amarillas” que parece el cambio de rol en tu vida.

Lo mejor: Los actores, increíbles todos, algunos más que otros, pero el plantel es cojonudo
Lo peor: Que se venda como lo que no es.
publicado por Rafa Ferrer el 21 diciembre, 2009

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