Probablemente habrá tanta gente que la adorará como gente que la odiará, aunque incluso así sea inevitable reconocer la inmensa calidad del trabajo de sus actores.

★★★★☆ Muy Buena

Cisne negro (black swan)

Darren Aronofsky es un director capaz de lo mejor y de lo peor: de crear obras de la fuerza "Requiem por un sueño" o de resucitar la carrera de un despojo cinematográfico como Mickey Rourke, pero también de la vacía pretenciosidad de "La fuente de la vida" o de que su próximo proyecto sea la secuela de las andanzas de Lobezno. Afortunadamente, "Cisne Negro"pertenece a la primera de esas opciones.

Es cierto que las historias sobre los entresijos del mundo del ballet no suelen ser lo más cinematográfico del mundo; sin embargo, en "Cisne Negro" ese mundo no es sino una mera excusa para construir un tenso thriller, de tintes casi polanskianos, acerca de la dualidad del ser humano, representada aquí por los dos personajes femeninos de "El Lago de los Cisnes", de Tchaikovsky: Odette, el Cisne Blanco, pura, virginal e inocente, y Odile, el Cisne Negro, todo seducción, sensualidad y malicia.

Antes he hecho referencia a Roman Polanski y, si bien Aronofsky no está, ni mucho menos, a la altura del polaco, sí comparte, al menos en esta película, bastantes elementos estilísticos con el director de "La Semilla del Diablo": su casi quirúrgico estudio de personajes, su extrema fisicalidad -que llega a ser a veces sumamente desagradable- y un descenso a los infiernos de la locura por momentos similar al que experimentaba el desdichado protagonista de"El Quimérico Inquilino", sin duda una de las películas más perturbadoras de Polanski.

Y es éste el leit-motiv principal de "Cisne Negro", el lento colapso psicológico y emocional de Nina, una joven y perfeccionista bailarina que experimenta, con su primer papel protagonista, no sólo la presión de cuantos la rodean -su madre, ex bailarina frustrada; el coreógrafo exigente; sus celosas compañeras de reparto-, sinó también el miedo y la obsesión de ser reemplazada por alguien más joven y mejor, tal y como ella misma ha hecho con la anterior primera bailarina de la compañía.

Para ello, Aronofsky se sirve, además de la hermosa partitura de Piotr Tchaikovsky (convenientemente arreglada por Clint Mansell), de un guión nada tramposo, tenso de principio a fin y excelentemente dosificado, que juega al gato y el ratón con el espectador tanto como con la protagonista, forzándolo a pensar (que no está mal para variar) y dejando que sea éste quien tenga que decidir -hasta su inevitable final- si Nina se está enfrentando a su doppelgänger, a su doble oscura, o si es su propia oscuridad interior la que se está apoderando de su alma. El guión de Mark Heyman, Andres Heinz y John McLaughlin contiene, además, un poderoso simbolismo alrededor de"El Lago de los Cisnes", donde todos los personajes principales son la réplica de los del ballet de Tchaikovsky, sólo que, en algunos casos, no son la réplica del personaje que inicialmente creemos.

Nada de ello, ni la dirección, ni el guión, ni la música, tendrían sentido sin un equipo artístico a la altura de las circunstancias. Por supuesto, como ya se ha dicho mil y una veces, Natalie Portman es quien se lleva la parte del león: su interpretación, su expresividad y su frágil belleza hacen que su personaje, Nina, que podría haber sido frío y distante en manos de cualquier otra actriz, sea tan majestuoso como terrorífico, tan ingenuo como sensual; ella es, verdaderamente, ambos cisnes unidos en una sola persona. Sin embargo, no nos podemos olvidar del resto del reparto, empezando por un inmenso Vincent Cassel, que resulta tan atractivo como malvado, tan seductor como odioso; siguiendo por Mila Kunis, quien si bien no está a la altura de la Portman, le aguanta admirablemente el asalto; y terminando por Barbara Hershey, magnífica y agobiante en su papel de madre obsesiva que, por momentos, parece haber visto "Carrie" demasiadas veces. Demonios, incluso Winona Ryder, en su brevísimo paso por la película, está estupenda.

Película oscura, absorbente y fascinante, réplica oscura, provocadora y sexual del anterior trabajo de Aronofsky, la más decadente "El Luchador", no es, desde luego, una cinta para todos los gustos. Probablemente, y para seguir con las dualidades, habrá tanta gente que la adorará como gente que la odiará, aunque incluso así sea inevitable reconocer la inmensa calidad del trabajo de sus actores. Yo, señores, estoy en el primer grupo, y les digo desde ahora que "Cisne Negro" es una de las peliculas más perturbadoras, y desde luego más interesantes, que han aparecido en mucho, mucho tiempo. Ahora es su turno de opinar.

Lo mejor: Las interpretaciones, especialmente las de Natalie Portman y Vincent Cassel
Lo peor: Aronofsky sigue teniendo un ansia excesiva de epatar al personal
publicado por Judith Romero Ruiz el 30 diciembre, 2010

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