Refrito de varias películas de terror, sin mucho sentido, aburrido y carente de talento. Menos mal que por ahí anda la genial Leticia Dolera.

★★☆☆☆ Mediocre

Prime time

Prime Time nos cuenta, otra vez, la historia de un futuro casi apocalíptico, donde el terrorismo impera en las calles, la delincuencia está a la orden del día y los valores han desaparecido. Entre toda esa vorágine destructiva, un laboratorio se encarga del tratamiento de presos, mediante terapias agresivas y de choque, para su reinserción en la sociedad, frenando su apetito delictivo mediante la electrocución. En este lugar trabaja la siempre interesante Leticia Dolera (la cual se merece mejores papeles), que está en desacuerdo con todo lo que allí sucede, priorizando a la persona frente al dolor y la barbarie sufrida. Determinado día, ella y su novio, que están en casa tranquilamente, son secuestrados por un grupo de hombres enmascarados y armados, sin razón aparente. Unas horas después, despiertan en una gran habitación, junto a otras personas desconocidas. Pronto descubren que van a formar parte de un reality emitido por Internet, donde el público decide quién vive y quién muere en el programa, en base a las atrocidades cometidas anteriormente.

Estamos ante una premisa que pinta interesante, pero que una dirección desganada y algunas interpretaciones pasadas de rosca, convierten en un producto soporífero, sólo para fans de Gran Hermano y similares (programa cuyos concursantes también se merecerían un buen repaso), y es que la realización es televisiva a más no poder, y no sabemos cómo el programa del filme tiene tanto éxito, si queremos que todos los participantes mueran y el día a día es más aburrido que hacer un muñeco de nieve en agosto. Sólo la guapa Leticia Dolera se salva de la quema, y para sorpresa de muchos, Pablo Puyol, uno de los musculitos de la serie UPA Dance, que cuenta con un personaje divertido y al límite, que es poco creíble, pero que nos regala algunos de los momentos más divertidos de la obra.

Esta película intenta ser un retrato de nuestros días, donde nos encanta contemplar las desgracias ajenas y el espectador medio no se pierde una entrega de ese lebaoratorio humano llamado Gran Hermano, como queda reflejado en el personaje de la directora del programa, que no duda en adelantar las ejecuciones de los concursantes o en introducir a una demente, para dar más juego al show. Pero todo se queda a medio gas, y esa denuncia no queda muy clara, ya que este largo es denunciable de por sí, empezando por la banda sonora más chirriante que pueda existir (atentos a la música que acompaña a las nominaciones y a la cabecera del programa ficticio).

Al final hay una sorpresa un poco estúpida, intentando que se nos queden los ojos como platos, pero a esas alturas, todo resulta tan cómico, exagerado e increíble, que preferimos echarnos una siesta, a pesar de los generosos escotes mostrados por las féminas de la función. Del director poco más se ha sabido desde este engendro, de lo poco positivo de la película. Pero desde aquí, le deseo mucha suerte a Leticia Dolera, una buena actriz, guapa, talentosa y una musa para el que esto escribe.

publicado por Mario Parra Barba el 31 enero, 2011

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.