Un simpático y vibrante homenaje al western, que en ciertos aspectos se queda a medio gas.

★★☆☆☆ Mediocre

Rango

Rango nos cuenta una historia típica del Oeste, desde el punto de vista de un camaleón, aunque parezca un poco extraño. Aquí se juntan dos mundos aparentemente distintos; el del cine de animación y el western más salvaje, a travñes del argumento de un camaleón que se pierde en mitad del desierto, llegando al pobre y desdichado pueblo de Polvo, donde el agua es un recurso escaso y todo parece que lleva al declive. Nuestro camaleón protagonista, que gusta de interpretar en su jaula y aquí se ve libre, se crea un personaje prototípico del western más rudo y engaña a todos los habitantes, diciendo que es un vaquero poderoso, valiente y feroz, cuando en realidad es un gallina que no sabe ni quién es y lo intenta descubrir por todos los modos. El problema es que la mentira se tuerce y Rango se introduce en una espiral de engaño, que tendrá consecuencias nefastas para el pueblo y sus ciudadanos.

Lo que parece un argumento común de película de animación para niños, donde el personaje aparenta ser lo que no es y aunque en principio parece ser el héroe, acaba siendo descubierto, se mezcla con una parte mucho más adulta, que nos recuerda al buen Dreamworks de Antz (Hormigaz), con palabrotas, chistes adultos, la búsqueda de quién es uno mismo, los códigos comunes del western, personajes que fallecen o unos malos que pueden asustar al niño más pintado. Y es ahí donde el esquema falla, pues esa conjunción de parte adulta y chistes de pedos no funciona y hace que la película en general decaiga.

No obstante, hay que alabar sus muchas virtudes, como el diseño genial de personajes, unas alimañas del desierto que nos resultan muy creíbles. La recreación del mundo del Oeste es brutal y en muchas escenas nos quedamos sublimados ante los áridos paisajes llenos de arena y sin una pizca de agua. Al salir de la sala, seguro que tienes ganas de beberte una botella de agua helada e inmensa. Por otro lado, está la innecesaria historia de amor, que no interesa a nadie y está cogida por los pelos.

Los momentos de acción pura y dura te mantienen en tensión y están genialmente construídos, como el combate de Rango contra el pájaro, la persecución de las alimañanas o los minutos finales, de tremenda diversión. Y el reparto de voces es imponente: Johnny Depp, Harry Dean Stanton, Timothy Oliphant…

Y las alusiones cinematográficas, aunque no vienen a cuento, se agradecen, pues se nota que Gore Verbinsky es un tío al que le encanta el cine y tiene a bien demostrarlo en esta cinta. Atención al Espíritu del Oeste, momento grande en el filme.

Pero lo dicho, aunque las intenciones son positivas, la obra no sabe por dónde tirar y se mantiene en tierra de nadie, causando cierta irritación a veces. Un argumento adulto acaba yendo por los derroteros del convencionalismo en las cintas de animación de toda la vida. Pero se disfruta, te ríes a veces y sólo hay puntos concretos en los que te aburres, así que tiene muchas bazas a su favor. 

publicado por Mario Parra Barba el 27 febrero, 2011

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