Un viaje tan horroroso como hermoso es el que plantea en “127 horas” el ganador del Oscar Danny Boyle que recrea con acierto y originalidad la odisea del aventurero que paso cinco días bajo tierra

★★★★★ Excelente

127 horas (127 hours)

En los momentos de apremio es donde más valoras a tus seres queridos, de eso no hay duda alguna. De recordarlo se encarga  “127 horas” una gran cinta que es un grito de vida que  verdad me sorprendió y me dejó un poco afectado cuando llego el momento de profanar la carne para salvar una vida. El inglés Danny Boyle, ganador del Oscar con la cinta “Quién quiere ser millonario”, nuevamente entrega un film con un mensaje lleno de vida, ganando muchos premios por el mundo y obtuvo el privilegio ser considerada en varias nominaciones al Oscar, donde destacan la impecable actuación de James Franco, la excelente fotografía y la sobrecogedora música de A.R. Rahman y Dido, entre otros. La apertura de la cinta recoge imágenes a la salida del metro, en concurridas avenidas, en estadios colmados de gente hasta ver al hombre sumido en la naturaleza, un ejercicio visual que sirve para situar la acción posteriormente lejos del bullicio y la soledad.   La historia basada en hechos reales,  gira en torno al aventurero Aron Raslton (Franco) que se presta a recorrer áridos parajes y cañones premunido de todo los elementos de un experto, lleva una vida que muchos consideran al limite,  escalando y tirándose en las profundidades de posos de agua subterránea o simplemente corriendo en bicicleta el desierto. En una de esos paseos resbala y cae en una zanja, una roca aprisiona su brazo derecho y lo deja inmóvil por las próximas “127 horas” puesto a que no dio aviso a nadie donde andaba. De ahí en adelante en ese pequeño agujero, donde apenas entra el sol, cunde en un inicio la desesperación inicial por librarse, aparecen los recuerdos, un duro  ejercicio psicológico donde el cansancio y las esperanzas por vivir tienen una verdadera lucha que se transforma en un verdadero grito de esperanza  situada mayormente en un escenario, un actor, hora y media de tensión dramática, y al mismo tiempo, cargada de poesía y humanidad. Una interesante perfectiva y empuje que te lleva a verla a pesar de conocer el tema igual quedas pegado. James Franco esta notable, que manera de crecer este actor reconocido inicialmente como el hijo del villano en las primeras sagas de “El hombre araña”, con esto logra su plena consolidación. La cinta es una bofetada al pesimismo y una gran muestra del coraje humano, que me recordó el episodio de los mineros en parte, ya que allí nadie salió igual desde las entrañas de la tierra. Un film imperdible y de gran factura técnica que se agradece.  
publicado por David Lizana el 10 marzo, 2011

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