X-men: Primera Generación

Matthew Vaughn es un jefe. Si dependiera de mi persona, dejaba en manos del realizador inglés todas las adaptaciones de cómics posibles. El director de la excelente Kick Ass, renueva la saga de los mutantes, y ofrece la mejor entrega de los X-Men, dejando las películas de Bryan Singer como productos fallidos.

Vaughn ha convertido las peripecias de los hombres X en una entrega no oficial de la saga Bond. X-Men Primera Generación tiene tanto de película de superhéroes, como de thriller. Brillante resulta la historia de Magneto, con su persecución a los nazis. Ayuda bastante la ambientación en los años 60, estableciéndose como el marco ideal, para las tropelías de Xavier y Magneto. No es casualidad que Daniel Craig terminará siendo el nuevo James Bond, después de que los productores del agente británico más famoso, le vieran en la ópera prima de Vaughn, la superlativa Layer Cake.

Vaughn también reduce la carga social, en la que Synger insistía en demasía, ofreciendo un producto más lúdico, pero a la postre mucho más brillante. El director sabe entretener, como pocos directores hoy en día, y no lo hace mediante un abuso de las escenas de acción. Tampoco puede decirse que sea un realizador radical, ya que su puesta en escena es bastante clásica, pero al mismo tiempo, consigue que sus películas sean completamente modernas, y del gusto de las audiencias contemporáneas. Excelente resulta el empleo de la música por parte del director (en Kick Ass encargo la banda sonora a cuatro compositores distintos).

Tampoco ha olvidado sus raíces. La primera aparición de Magneto adulto, con un sonido de guitarra, es puro Vaughn, y actores clásicos en su filmografía (no olvidemos que Vaughn es el productor de Snatch y Lock&Stock) como Jason Fleyming y el mítico Boris el Navaja tienen papeles en la nueva entrega de los mutantes.

El reparto es acertadísimo, desde James McVoy, que ya demostró que podía ser un improbable héroe de acción en Wanted, hasta Jennifer Lawrence, más sexy que de costumbre, en la piel de Mística, pasando por un recuperado Kevin Bacon y Michael Fassbender que cada vez resulta un actor más interesante. Acojonante es la cantidad de actores que tienen un pequeño papel en el film, como Oliver Platt o Michael Ironside.

En definitiva, un entretenimiento de primer orden, que vuelve a demostrar que Vaughn es el Richard Donner de nuestros días. Excelente película, que convierte recientes propuestas como Thor en nimiedades, y demuestra que los mutantes son mucho más entretenidos, cuando son precisamente más humanos. En el film de Vaughn todos los mutantes resultan mucho más cercanos que en los films de Synger, y es por que el director los observa con menos distancia, mostrándolos más vulnerables. Como he dicho, mucho menos fría que las tres primeras entregas.

Por cierto, el film tiene un cameo de un hombre X, muy querido por todos, que resulta impagable. Os recomiendo encarecidamente que os dejéis caer por las salas y os olvidéis de piratas con demasiado maquillaje.

Lo mejor: La dirección de Vaughn y el cameo
Lo peor: Una ligera perdida de ritmo en el segundo acto
publicado por Alberto Zamora López el 27 mayo, 2011

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