El cine de fantasmas y casas encantadas, pero con una vuelta de tuerca

★★★☆☆ Buena

Insidious

James Wan y Leigh Wannell unieron sus fuerzas para crear una de las sagas más longevas y rentables del cine de terror actual. Me refiero a Saw, que a día de hoy sigue dando beneficios y secuelas sin fin, cada vez más rebuscadas. Poco después nos trajeron el filme Silencio desde el Mal, que pasó bastante desapercibido y carecía de la fuerza y sorpresa de Saw, pero que supone un filme de terror muy aceptable y con momentos geniales, ya que Wan como director es un genial creador de atmósferas malrollistas. Luego, Wan dirigió Sentencio Mortal, con un Kevin Bacon en estado de gracia repartiendo estopa entre los asesinos de su familia, y aquí el público sí que respondió, pues las historias de venganza siempre funcionan y llaman la atención. Y ahora llega a nuestras pantallas la película más rentable del año, Insidious, algo que resulta norma, viendo el resultado final de la obra.

La película nos mete dentro de una familia feliz, como ocurría al comienzo de Sentencia Mortal, pero todo se tuerce cuando uno de los hijos del matrimonio entra en un extraño estado de coma, del que no parece recuperarse. Los médicos no saben qué hacer y en la casa comienzan a suceder cosas bizarras y de mal rollo, que van de mal en peor. Parece que hay algo que se ha llevado al niño y que quiere entrar en nuestro mundo, para hacer daño a su familia.

Con esa premisa, bastante común por otro lado, nos encontramos ante una historia cargada de unas imágenes muy potentes, que recuperan el sabor clásico de esta clase de filmes, pero que le dan una vuelta hasta hallarnos con una sorpresa inesperada. No hay más que ver los créditos del principio, para saber que no nos hallamos ante la típica peli de fantasmas, ya que detrás también está Oren Peli, director y guionista de la popular Paranormal Activity, que aquí hace las veces de productor ejecutivo.

Lo mejor del conjunto es que el miedo se te va metiendo en el cuerpo paulatinamente, no tenemos sustos o imágenes desagradables desde el minuto uno, sino que la atmósfera va tomando forma poco a poco, hasta unos minutos finales formidables, en los que apenas dispones de tiempo para respirar. Y qué decir del final…

Los sustos y momentos de tensión están muy logrados; se nota que estos tipos saben hacer cine de miedo y consiguen epatar al espectador, aunque se dan la libertad de introducir algunos elementos cómicos, que son de agradecer ante tanta maldad, como la pareja cómica de cazafantasmas (uno de ellos está interpretado por el propio Wannell).

El matrimonio protagonista está realmente bien, y la música ayuda a que nos metamos de lleno en un largometraje bien dirigido y con momentos realmente angustiosos. Ya se habla de la posibilidad de una secuela, así que por algo será. Pero por favor, que vuelvan los creadores originales si se lleva a cabo.

publicado por Mario Parra Barba el 28 mayo, 2011

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