La piel que habito (Almodóvar sigue sabiendo dirigir señoras y señores)

★★★★☆ Muy Buena

La piel que habito

Almodóvar es uno de esos directores que, normalmente, el público ama incondicionalmente, o bien odia con ira asesina, pero lo que no puede negarse, es que el veterano director manchego, es un narrador, un cineasta puro, con un conocimiento fílmico vasto, y con una delicadeza extrema a la hora de rodar, con sus habituales, y reconocibles excesos, eso sí.

 

Su nueva obra, La piel que habito, es una desconcertante y extraña película, pero al mismo tiempo se establece como un paso necesario, dentro de la filmografía del director, con uno de los peinados más horripilantes de nuestro panorama. El film repele en ocasiones, pero fascina en tantas otras, y como seguidor de Almodóvar, solo puedo recomendarlo.

 

La historia, de la que conviene poco desvelar, gira en torno a la venganza llevada a cabo por un cirujano, y hasta aquí puedo leer. Conviven dentro del argumento terapias genéticas, utensilios médicos, violaciones, secretos del pasado, revelaciones, más o menos, sorprendentes, y las míticas pasiones, bigger than life, del cine de Almodóvar.  Ha sido un error vender el film como una película de terror, ya que se trata de un thriller, que hace especial hincapié, como todo el universo Almodovoriano, en el drama. Solamente ciertos ambientes, y escenas (con algún momentillo medianamente sangriento) pueden traer a la cabeza el género del horror. Pero siendo sinceros, tanto da.

 

La estructura del film juega tanto a su favor, como en su contra. La historia comienza in media res (justo en el medio, con la acción avanzada), y en esos primeros cuarenta minutos, se concentra lo mejor de la historia, momentos en el que esta última, es confusa, desconcertando al espectador, ya que quedan muchos misterios por resolver. Pasados esos minutos iniciales, el film usa un flashback brutal (intercalado, y alargado durante un sueño, esto último un acierto), para contar el inicio de la historia, para acto seguido, volver al principio del relato fílmico. Un palante pa atrás¨, ciertamente innecesario, ya que todo se deduce demasiado rápido, y una vez que conoces toda la historia, en palabras del señor Torrico, el espectador se pregunta ¿Y ahora, cuando coño termina esto?

 

Antonio Banderas regresa con honores. Su composición resulta acertada, lejos de histrionismos, haciendo de la contención y la mirada sus mejores armas. Elena Anaya borda su papel, a pesar de lo complicado del mismo. La pareja protagonista es el film, sin más. También pasaban por allí Marisa Paredes acertada como siempre, aunque excesivamente teatral, y Eduard Fernández, pasando inadvertido. Es lo que tiene que te llame Almodóvar…

 

No puedo finalizar la crítica sin comentar la portentosa banda sonora de Alberto Iglesias, con unos violines sicóticos y exquisitos, y la excelente dirección artística en los interiores. Almodóvar sabe como hacer un plano bonito, eso no puede negarse. Dos aspectos de sobresaliente.

 

Siempre me ha fascinado Almodóvar, y sigue haciéndolo. Sus films tienen sus más y sus menos, pero el director hace lo que le viene en gana, y esa libertad es digna de halago; no puede entenderse de otro modo el final del film (que provoca risas e incluso vergüenza en algunos espectadores). Yo me quito el sombrero, ante la aparición súbita del humor en una película tan oscura. Al episodio de la mercería y la aparición del tigre me remito. Almodóvar siempre demuestra que se puede ser cañí y kitsch. Sofisticado y chabacano, en una mezcla perfecta.

Lo mejor: La música, y el film, como paso en la carrera del director
Lo peor: Ciertos excesos y licencias
publicado por Alberto Zamora López el 5 septiembre, 2011

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