Un homenaje al cine clásico y sus elementos, con formas tradicionales y apostando por los avances.

★★★★☆ Muy Buena

The artist

Intérpretes.  Jean Dujardin, Bérénice Bejo, James Cromwell, John Goodman, Penelope Ann Miller, Missi Pyle, Malcolm McDowell, Ed Lauter.
Sinopsis.  George Valentine (personaje interpretado por Jean Dujardin)  es una gran estrella del cine mudo de finales de los años veinte. Todo le sonríe y su carrera parece que no tiene límites en  Hollywood.

La aparición del cine sonoro supondrá un cambio radical en la concepción del séptimo arte. Su carrera como actor y, sobre todo, la forma en la que él encara  este nuevo reto, hace poner en peligro su carrera y su vida.

A la vez que George comienza a caer en el olvido, una gran estrella comienza a emerger, la joven Peppy Miller (personaje interpretado por Bérénice Bejo), con la que le unen ciertos lazos sentimentales, dado que  fue con George con quien comenzó a trabajar y a quien Peppy profesa gran admiración.
Crítica.  Vuelta al cine y nunca mejor dicho. The Artist nos ha servido como "retorno a  la gran pantalla tras varias semanas de ausencia" y nos ha servido como viaje de vuelta al cine con mayúsculas. Afirmación cargada de nostalgia y clasicismo que los más entendidos del sector podrían tomar como suya. Estamos ante un retorno al cine clásico, a los grandes momentos del arte, a lo que los más entendidos llaman "época dorada del cine" y que por desgracia (o por suerte, no soy quien para juzgarlo) nos queda lejana y en la cual tampoco hemos profundizado en exceso.

Como dice mi admirado Xavier Vidal la cinta es un giro nostálgico que será apreciado por los críticos de cine, todos ellos con una cierta edad, cargados de admiración casi arqueológica y con cierto "tufillo" al cualquier tiempo pasado fue mejor. No sé si mejor o peor, pero sí distinto. Desde aquí creemos que en toda década se ha hecho buen cine, quizá ahora abunden los productos prescindibles, pero también aparecen buenas cintas, como ésta que nos ocupa.

Nos situamos. Finales de la década de los veinte, justo antes del crack del 29 (cuántas crisis económicas ocurren, por dios, y parece que no aprendemos…). Cine mudo, antesala del cine sonoro. Hollywood en plenitud, desbordante, emergente, turgente. Amor desapasionado, romance asexuado…. Un grandísimo homenaje al pasado, a la interpretación pura, al poder del actor… Sí señores, sí, entre otras muchas cosas, creemos sinceramente que es una reivindicación del papel del actor, por un lado, y de la necesidad vital de guión. Elementos a destacar sin dejar de lado el poderío visual y cómo no!! LA MÚSICA… ese elemento que tanto nos gusta en CINE DESDE LA IGNORANCIA, qué tan vital era en el cine mudo y qué tan bonita, sí bonita, es en esta ocasión. Mi música bonita.

Estamos en una época en la que el cine se está preocupando por encontrar nuevas fórmulas, tales como la animación, el 3D, un sonido y efectos sonoros desbordantes… avances, claro está, como en su día fue lo que en esta cinta mueve las inquietudes del personaje de Jean Dujardin, la aparición del cine sonoro. Época en la que estas nuevas fórmulas parecen robarle papel al actor, a la interpretación pura, a la mirada, al gesto, a la emoción, a la lágrima, al amor, a la pasión… Y en eso, nos encontramos con The Artist: muda y alabando al cine mudo… No puede haber una mayor exaltación del rol del actor… de la interpretación. Sí amigos, la interpretación… eso que últimamente se está perdiendo en los productos comerciales, donde reina la risa fácil, el tiro, la explosión, el sustito que te crío, el pecho de la protagonista por ahí luciéndose, los abdominales del buenorro de turno, los efectos especiales más elaborados del mundo… Pero, ¿qué define a este arte por encima de todo? Les contesto, no se preocupen. Lo que en esas cintas brilla por su ausencia: una buena historia y la interpretación, aspectos que siempre destacamos en este espacio de ignorancia supina. Junto a la música, casi es lo que siempre alabamos o destrozamos….

Hazanavicius construye, hila, cocina, cose, teje una HISTORIA delicada, preciosa, emotiva y precisa. Sí HISTORIA con mayúsculas, porque las merece. Si ensalzábamos el papel de la interpretación y el homenaje que esta película le brinda, aún por encima hay que elevar la calidad de la historia. Sin historias que contar, ¿qué sería el cine? Simplemente una sucesión de fotogramas impresos en un material polimérico y de apariencia laminar, a través del cual se hace pasar radiación para proyectar unas imágenes sobre una lámina lisa a modo de pantalla.  Aquí, estamos ante una historia deliciosa que logra calar en el espectador. Reconocemos que no apta para todos los públicos; el blanco y negro y el género mudo se puede hacer indigesto para muchos espectadores, y eso tampoco hay que olvidarlo…

Decíamos que logra calar, por supuesto que sí. Al salir del cine uno se va convencido de que no sólo  ha disfrutado de un momento de entretenimiento y diversión, sino que al final, se va convencido de que ha gozado de una muy buena película.

El guión, la fotografía y la dirección son un gran homenaje a los clásicos queriendo "saldar una deuda con los orígenes de la industria" … Si por nosotros fuera, esta rúbrica cancelaría esa hipoteca…

En esa exaltación de lo clásico, del cualquier época pasada fue mejor (nuestras reservas o limitaciones le ponemos a esta afirmación), queremos destacar dos escenas maravillosas y perdón el spoiler. La escena de las escaleras, cuando se cruzan George y Peppy. Nos recordó a ese genio llamado Chaplin, a sus engranajes de Tiempos Modernos. Parecen escaleras móviles, efecto conseguido por la circulación de las personas. El mundo funciona, el mundo se mueve, pero por un momento parece que todo se para para dar espacio y tiempo a la  posibilidad del amor entre Goerge y Peppy, Peppy y George. El mundo quiere concederse un respiro y observar a esa pareja, a esa pareja que se quiere por encima de todo. La despedida llega y el mundo continúa, gente vuelve a subir y bajar por esos engranajes de peldaños en diagonales perfectas, cual geometría griega, cual geometría CLÁSICA.

Y por otro lado, el gran acierto de la escena en la que George "viaja" hasta el momento en el que se da cuenta de que no tiene voz en un mundo en el que las cosas suenan y siente el miedo, el pánico atroz a sentirse fuera, a sentirse nada, aislado de lo que le rodea…. olvidado.

Y cómo no!! No se nos olvida. Siempre amada desde aquí, dando siempre valor añadido. Dando siempre el marco, el ambiente, el lienzo sobre el que bailar… La música. Preciosa, brillante, imprescindible. Qué gran homenaje, rememorando los estrenos del cine mudo donde una orquesta a pie de pantalla interpretaba la el acompañamiento musical… Me hubiera gustado poder viajar a aquellos tiempos y disfrutarlos, ¿vendrían conmigo?

De nuestras palabras deducirán que nos gustó, pero también le ponemos nuestros "peros", posiblemente derivados del formato y necesarios, pero bueno, ya saben que estamos aquí para hablar con el poco criterio que el que lo reparte nos concedió. En ocasiones roza el amaneramiento y la fórmula empleada requiere de cierta sobreactuación… Como ya hemos comentado no la consideramos apta o buena para el paladar de todos los públicos y a gran parte se le puede hacer indigesta. La ausencia de la palabra no deja de eliminar cierta chispa del cine, ciertos elementos que los diálogos ponen en el plato y que dan también mucho sabor. Desde aquí también levantamos una lanza por el sonido, la palabra, el tono, la voz… como elementos del conjunto llamado interpretación. Reivindiquemos la comunicación oral, sazonadora de emociones y matices.
The Artist es una película que huele a premios, a globos de oro, a cesars, a oscars. Huele también a buenas críticas. Pero, ¿cuánto hay en ello de añoranza por lo clásico y cuánto hay también por querer elevar a excelente todo lo anterior para denostar el presente? Contesten ustedes mismos, nosotros tenemos ya nuestra respuesta… Pero, por favor, sea cual sea su respuesta, no duden de la calidad de esta película. Se la recomendamos.
Y una última cosa, ¿no salió usted con ganas de bailar claqué? Yo…
Nota general.  7,0 sobre 10.
publicado por Lucas Liz el 4 enero, 2012

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