La piel que habito

La piel que habito no es para todos. Tiene detractores que declaran a los cuatro vientos lo tonta y estrafalaria que es la película y otros que la adoran, posiblemente, por las mismas razones que los otros la odian. Pero también existe una opción más moderada: el justo término medio.

Partamos del reconocimiento de que Almodóvar es así: no puedes esperar una película convencional. Sus tramas siempre tienen sorpresas y momentos incluso grotescos vistos desde el punto de vista de una mente "normal". ¿Pero qué es normal?

En La piel que habito encontramos una historia de terror encubierta en la estética cuidada y minimalista de Almodóvar. Un cirujano obsesionado por la pérdida de su mujer y por encontrar un nuevo tipo de piel, una obsesión que va más allá, mucho más allá de lo que al principio aparentaba.

Elena Anaya se encarga de dar la réplica a Antonio Banderas con unos personajes atormentados por unas circunstancias injustas para los dos y con los que el director manchego juega como le apetece.

Al terminar la película puede dar la impresión de que se trata de una historia vacía, en la que solo se busca el efectismo del giro que encontramos en la segunda parte de la misma y sin mucho más. Pero también es verdad que es una historia cuidada, con explicación para todo (o casi todo), cuidada al milímetro y con una estética y una música que atrapan.

Lo mejor: No ser una película para todos los públicos
Lo peor: O te gusta, o la odias
publicado por Natalia Marcos el 29 febrero, 2012

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