La película es un potente y colorista espectáculo visual.

★★★★☆ Muy Buena

Oz, un mundo de fantasí­a

 

En 1939 se estrenaba El mago de Oz, una adaptación del cuento infantil de Lyman Frank Baum, dirigida por Victor Fleming y protagonizada por Judy Garland. Hoy en día es un clásico indiscutible. La película cuenta el viaje de una niña llamada Dorothy, que tras ser atrapada por un tornado es trasladada al mundo de Oz, gobernado por un poderoso mago, quien es el único que puede ayudarla para volver a su casa. Ahora se estrena Oz, un mundo de fantasía, precisamente para contarnos la historia de aquel fabuloso mago. De hecho el título original hace alusión a la persona y no al lugar: Oz the great and powerful, cuya traducción debería ser algo así como "Oz el grande y poderoso". 

 

Un prestidigitador de feria llamado Oscar Diggs, a quien todos conocen como Oz, es absorbido por un tornado que lo lleva a un mundo que se llama como su apodo, cuyos habitantes esperan ansiosos la llegada de un gran mago que, según una profecía, les librará del yugo de la bruja mala, que mató al rey para hacerse con el trono. Un lugar poblado por brujas, muñecas de porcelana, monos voladores y otros  seres fantásticos. La historia de un charlatán, un trilero, pero de buen corazón, que ansía hacer algo grande, que quiere ser un gran hombre, pero le cuesta aceptar el camino correcto a tomar para alcanzar la grandeza.

 

La película es un potente y colorista espectáculo visual orquestado por Sam Raimi, artífice de las trilogías Evil dead y Spiderman.  La música de Danny Elfman envuelve y engarza adecuadamente las florituras digitales que asaltan la retina del espectador. Especialmente destaca en la partitura, desde mi punto de vista, la melodía de la caja de música en sus diferentes versiones a lo largo del metraje.

 

James Franco, que ya trabajó con Raimi en Spiderman, protagoniza el film con convicción. Le secundan tres brujas interpretadas por tres espléndidas actrices: Mila Kunis, la gran revelación de Cisne negro a la que hemos visto últimamente en las comedias Ted y Con derecho a roce; Rachel Weisz, la protagonista de La momia compartió cartel con Jeremy Renner el verano pasado en El legado de Bourne; y Michelle Williams, curtida en series de televisión y que hemos podido ver en la pantalla grande en algunos títulos como Mi semana con Marilyn o Shutter island. Les acompaña un entrañable mono alado creado digitalmente al que pone voz Zach Braff, el cual aparece al inicio del film como el ayudante del ilusionista.

 

Una película sobre la magia, la ilusión y la fantasía, con una especial atención al detalle a la hora de reconstruir el mundo de Oz tal como se concibió en la película de Victor Fleming y mantener así la coherencia estilística con el inolvidable clásico de 1939.

Lo mejor: El aspecto visual.
publicado por Ramón Ramos el 23 marzo, 2013

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