Un buen trabajo de Joseph Gordon-Lewitt (pero también del resto del elenco). Muy recomendable para disfrutar y también para recordar esas pelis clásicas, que nunca pasan de moda, con las que hemos crecido y que nos ayudaron a amar el cine.

★★★☆☆ Buena

Brick

Ayer fui a ver una peli de las de antes, pero con mucho de ahora. Y se agradece. Salvo por la duración, que sigue la línea de lo que pasa últimamente (dos horas y gracias, que ahora se estila que todo dure más de dos horas y media. Todavía hay que estar agradecida) y no como antiguamente que primaba el respeto al espectador y las pelis duraban lo que tienen que durar: hora y media; como mucho hora y cuarenta minutos.

El caso es que fui al preestreno madrileño de «Brick», la última peli de Ryan Johnson. La pena, que no fue en V.O.S. Desde aquí pedir a los distribuidores que hagan un preestreno en versión original!!!! Esta peli es para verla en su idioma original, es para disfrutarla como si hubiéramos recuperado a Philip Marlowe, Sam Spade, a Dashiell Hammett y a Raymond Chandler. Tiene todo lo clásico: detective duro, chica muerta metida en líos, femmes fatales, malo, matones y una trama negra, negrísima, oscura, a la no le falta nada. Desde luego, Johnson, autor del guión y director, se ha visto muchas veces «El halcón maltés» y «El sueño eterno». Pero también «Muerte entre las flores», «Uno de los nuestros» y algo de «L.A. Confidential».

Resulta curioso como la modernización del clásico se da por el entorno, no por el género. Es un género puro, es cine negro, pero desarrollado en un instituto y sus tramas con drogas. Sin embargo, la acción fluye a un ritmo muy especial dentro de una investigación en la que se suceden las pistas, en la que el detective no duerme y en el que el por qué se resume en una parrafada de la que te enteras bien poco (como en «El sueño eterno») pero ¡te da igual! El porqué siempre ha sido, en estas películas, menos importante que el camino del detective. Lo que nos atrapa es cómo va descubriendo todo lo que se le quiere ocultar, cómo su mente es más rápida que la de sus peligrosos contrincantes, cómo todo lo que hace lo hace por algo.

Es un acierto que el protagonista sea un tipo normal, un tipo en vaqueros y cazadora, con gafas, un tipo que todos hemos conocido, un tipo que todos hemos sido. Hasta aquí la concesión realista del personaje. Luego se transforma en Spade, en un solitario con un amigo fiel, su ayudante, buscando la respuesta al asesinato de su ex novia (tranquilos, esto se cuenta en el primer minuto de la peli). Un chico que parece frágil, pero es el más duro… y el más listo. Un buen trabajo de Joseph Gordon-Lewitt (pero también del resto del elenco). Muy recomendable para disfrutar y también para recordar esas pelis clásicas, que nunca pasan de moda, con las que hemos crecido y que nos ayudaron a amar el cine. Como a Ryan Johnson.
publicado por Kamala el 16 marzo, 2007

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