Relativamente recomendable, y con algún que otro susto genuino y buen suspense, aunque más bien parezca una mera excusa para criticar, criticar y criticar.

★★★☆☆ Buena

The host

La han vendido como una peli de terror, pero esta película no hay forma de venderla. Parte homenaje a Alien, parte crítica social, parte discurso medioambiental, parte comedia, The Host es una de esas películas que intenta ser más de lo que realmente es (una pelicula con bicho, por amor de Dios) y que se lleva todos los premios en todos los festivales porque el realizador no se llama Smith, o Pérez, sino Bong Joon-Ho, autor de la cojonuda Memories of Murder, por lo que este film, que sí que vale que está entretenido y tiene momentazos pero tampoco es para tanto, ha sido elevado a la categoría de resurrección del género (sin saber que ésta ya ha tenido lugar y se llama The Descent).

Total, que la cosa empieza cuando un médico (estadounidense) le dice a su lacayo (surcoreano) que tire cuarenta litros de formaldehído al río Han. Cinco minutos después, en medio de un tranquilo parque y a plena luz del día, aparece el bicho en cuestión: una trucha con patas y dientes como mi brazo de largos que se dedica a hacer picadillo a una mitad y a llevarse a la otra a su escondite en las alcantarillas. Entre los abducidos se encuentra la hija pequeña de Park Kang-Du, un joven quiosquero que tiene la desgracia de ser imbécil y rescatar de las garras del monstruo a la niña que no es (la cara que pone cuando se da cuenta es impagable). Junto con su familia, entre la que se incluye su padre, dueño del negocio, su hermano ejecutivo y su hermana campeona de tiro con arco, se lanzan a la caza del bicho a un ritmo bestial durante una hora y media. Entonces la peli se da cuenta de que se está encasillando, y como eso es muy malo, echa el freno de mano, lo que nos jode vivos.

Porque hasta más o menos esa hora y media va como la seda, con secuencias muy entretenidas como la huida de la familia del hospital donde se encuentran en cuarentena, y dominadas por ese humor ‘excentrico’ y que tanto gusta a la Mondosonoro que, por ejemplo, lleva a sus personajes a liarse a hostias en mitad de un funeral por las víctimas. En Memories Of Murder el humor funciona al convertir en una parodia la inutilidad de las fuerzas de seguridad. Aquí es hacer gracia por hacerla. Y eso no veas como distrae. Evidentemente The Host tiene ambiciones, y hoy en día el colmo del cine con pretensiones es atacar la política estadounidense, lo que me parece muy bien siempre que no lo hagas en una película con bicho. Si lo vas a hacer, hazlo como lo hacen los japoneses con esa metáfora de la bomba de Hiroshima que es Godzilla, no a un diabólico científico estadounidense (Paul Lazar, el entomólogo bizco de El Silencio de los Corderos) al que le faltan sólo los dos cuernos, el tridente y el rabo.

Así que justo después de una espléndida escena de cacería (la familia, apoltronada, esperando al bicho en una cabaña), la cosa se para durante quince minutos o cosa así, donde se nos habla de que la única forma de actuar es emplear el agente naranja (arma química especialmente deleznable) para acabar con el bicho. Y hay manifestaciones de ecologistas, y crítica social, y más pana a Estados Unidos (que llevan ahí en Seúl como cincuenta años, lo que hace que sea lógico para el espectador surcoreano, no para mí, que quiero una peli con bicho).

El caso es que The Host está muy bien dirigida (qué planos se saca, el muy mamón). La trucha con patas canta mucho, pero es de agradecer que el director no juegue con las sombras, ni con la luz ni con los golpes de efecto. El monstruo provoca miedo porque no sabemos de lo que es capaz, ni conocemos lo que puede resistir, ni sabemos como se puede acabar con él, no porque no le veamos. Boon muestra más que sugiere, pero es tan hábil que consigue pasar el obstáculo sin problemas. En cuanto a los actores, a destacar el protagonista, Song Kang Ho, muy correcto en su papel de alelao y la niña que interpreta a su hija y que es la que lleva el peso del suspense del film (su intento de escapar del monstruo, que en ese momento está dormido, es la segunda gran escena del film). De los otros, pues lo de siempre. Cumplen.

Así que ahí está. Gustará a muchos por su profundidad, y por su intento de tratar multitud de temas. Pero cuando voy con el chip de “peli de terror” puesto en mi cabeza, prefiero las cosas más directas, y me hubiera apetecido más algo de género puro y duro. En cualquier caso, relativamente recomendable, y con algún que otro susto genuino y buen suspense, aunque más bien parezca una mera excusa para criticar, criticar y criticar. Los estadounidenses lo saben, yo lo se, vosotros lo sabéis. Son malos. Dejadles en paz. Y dadme mas bicho.
Lo mejor: Cuando es realmente una película de terror y suspense.
Lo peor: Se va por los cerros de Úbeda.
publicado por Rafa Martín el 7 marzo, 2007

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