Resulta que “Ases calientes” no es más que un Gran Guiñol sin gracia ni sentido alguno. Una colección de personajes estrambóticos que no dudarán en masacrarse los unos a otros sin la más mínima consideración o recato.

★☆☆☆☆ Pésima

Ases calientes

Hay que joderse, hombre. Hace unos meses alquilé “Narc” y quedé conmocionado por una película demoledora, dura y espartana hasta la médula. Una película vacía de cualquier artificio en que Ray Liotta, tirando a obeso, estaba soberbio. Una película sobre la amistad, el amor, la lealtad y la traición que, con unas dosis de violencia muy ajustadas a lo que contaba, transcurría a la velocidad justa, con el ritmo adecuado.

Por eso, cuando vi que se estrenaba esta “Ases calientes”, escrita y dirigida por el mismo Joe Carnahan de “Narc”, me froté las manos. Y cuando leí que la cosa iba de mafia y crimen organizado… pues casi levité, que uno tiene debilidad, notoria y confesa, por ese género.

Y, sin embargo, ¡qué decepción más brutal y tremenda! Resulta que “Ases calientes” no es más que un Gran Guiñol sin gracia ni sentido alguno. Una colección de personajes estrambóticos que no dudarán en masacrarse los unos a otros sin la más mínima consideración o recato, sin que en ningún momento lleguemos a comprender las razones y, lo que es peor, sin que nos importe un carajo.

¿Es la sombra de Tarantino demasiado alargada? Quizá. Pero “Ases calientes”, más bien, entronca con la demencia lisérgica del peor Oliver Stone, el de engendros como “Alejandro” o “Asesinos natos”. Una estética de la violencia que pretende pasar por graciosa y que resulta patética; que intenta impresionar y sólo aburre.

Tiros por aquí, tatuajes por allá, gadgets por acullá… parlamentos pseudo-místico-intelectuales pronunciados por personajes supuestamente enrollaos y estampas de cartoon tan lamentables como las de los tres hermanos psicópatas.

Querido Joe: ¿Qué pasó en tu cabeza entre la contención formal y la emoción sin límites de “Narc” y esta bobada de “Ases calientes”? ¿Sufriste una apoplejía y aún no te recuperaste? ¿Tuviste un mal viaje con un tripi caducado? ¿Cómo convenciste al bueno de Liotta, al cada vez menos interesante Andy García o al alternativillo de Ben Affleck para que se unieran a este cúmulo de despropósitos?

Macho, háztelo ver porque según las revistas del ramo, tú serás el que ruede la próxima adaptación para la pantalla grande de una novela de James Ellroy: “Jazz blanco”. Y mira, si esta payasada de “Ases calientes” se te puede disculpar porque todos tenemos derecho a pasar una mala racha o a emborracharnos una noche y hacer el ridículo; con Ellroy no se juega. Así que, amigo Joe, ten mucho cuidado ahí fuera.
publicado por Jesus Lens el 21 febrero, 2007

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