La voz hueca que suelta frases de catecismo era, el el fondo, la estrella. No había una chica para que funcionara un romance. No, en realidad está para sostener la pancarta de que los blancos podemos arreglar África con un par de leyes. Que maja, ell

★★★☆☆ Buena

Diamante de sangre

“Diamante de sangre” tiene el atractivo de haber elegido un marco poco visitado por el cine, por la prensa o por la mano de dios, el de las minas de diamantes de Sierra Leona, las guerras entre los rebeldes y las tropas del gobierno y los campos de refugiados gigantescos de Guinea.

Solomon Vandy es un padre de familia africano que sufre en su carne las luchas entre facciones por controlar el poder, y, sobre todo, las minas. Los rebeldes llegan a su poblado con sus ametralladoras y le dan a elegir entre «manga corta o manga larga», un sarcasmo macabro con el tiene que elegir donde le van a cortar la mano. La casualidad, o la suerte, le lleva a trabajar una mina de diamantes donde encuentra la piedra que sirve de hilo argumental de la historia. Todos quieren ese diamante, pero él solo quiere volver a estar con su familia.

DiCaprio interpreta a un mercenario sin escrúpulos que hace de intermediario entre la crueldad de la guerrilla africana y la codicia occidental. Él cambia armas por diamantes. En la carcel oye a un oficial hablar del diamante de Solomon y le sigue. DiCaprio interpreta al personaje que más puede hacer por restituirse.

En un chiringuito de la playa, DiCaprio conoce a la chica y discute con ella de principios. Se trata de la periodista que interpreta Jennifer Connelly. Maddy Bowen representa la buena conciencia, el occidental que quiere ayudar, la esperanza de que alguien haga algo para cambiar las cosas.

La película es excesiva, demasiado larga, demasiado ambiciosa. Después del generoso espectáculo de guerra y desesperación Zwick vuelve a sus mensajes, lo cual es una forma de desprecio hacia la historia.

Uno no sabe muy bien quien es el “bueno”, y eso es un fallo. ¿Es la historia de un padre africano que busca a su familia? Sí, pero el padre nos molesta cuando se interpone en los fines del traficante. DiCaprio es el protagonista casi todo el tiempo, porque nos preocupa que consigua la piedar. No sabemos por qué Solomon confía en él.

Hay que esperar al final para darse cuenta de que la buena es la chica. La voz hueca que suelta frases de catecismo era, el el fondo, la estrella. No había una chica para que funcionara un romance. No, en realidad está para sostener la pancarta de que los blancos podemos arreglar África con un par de leyes. Que maja, ella.
Lo mejor: Que Sierra Leona aparezca en una pelílcula.
Lo peor: La idea omnipresente en el blanco de que sólo puede hablar de África para salvarla.
publicado por Jose Contreras el 10 febrero, 2007

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