Su gran triunfo es haberse planteado la película como un alegato sin olvidarse de hacer cine de calidad

★★★★★ Excelente

Diamante de sangre

Estimado Señor Edward Zwick:

Usted no sabe quién soy soy y seguramente no llegue a saberlo nunca. Soy tan sólo un pobre cinéfilo que se dirige a usted con el firme propósito de ofrecerle mis más sinceras disculpas. Disculpas que creo necesarias porque, durante meses, he sostenido que no era usted el director adecuado para llevar a cabo un proyecto con un tema y unos actores tan atractivos.

Hace unos días, merced a la amabilidad de Warner Bros España y la mediación de muchocine.net, tuve ocasión de ver “Diamante de sangre” (Blood Diamond). Mis expectativas iniciales, de encontrarme con una película correcta, carente de fuerza, no podrían haber sido más erróneas.

Siempre le he achacado a sus películas una falta de pasión que, en mi opinión, era necesaria para las historias que nos muestra: “Leyendas de pasión” se quedaba a medio camino de la gran obra que debería haber sido y otro tanto, en menor medida porque su guión me parece inferior, se podría decir de “El último samurai“. No me malinterprete, son buenas películas, pero no son grandes películas.

En cambio, “Diamante de sangre”… eso sí es cine de verdad. Ahí sí que ha mostrado usted toda la pasión que la película requería. Tal vez su estilo no sea tan llamativo y reconocible como el de Spielberg o Scorsese; usted es más invisible para el espectador, pero esta vez ha dado lo mejor de sí mismo y ha sabido extraer lo mejor de los demás (algo muy importante en un director).

Es verdad que le ayuda un estupendo guión de Charles Leavitt, que entra de lleno en lo esencial del asunto a tratar, sin perder el tiempo en explicaciones inútiles. Un guión que nos explica los personajes a la perfección. Un guión sin frases de más o de menos. Un guión casi perfecto al que, quizás, sólo le sobren las dos o tres páginas finales (aunque no me resulten molestas). Pero no destripemos nada, que nunca se sabe quién nos puede estar leyendo.

Le felicito también, señor Zwick, porque creo que sus actores nunca han estado tan bien. Los tres actores principales son estupendos actores y no es difícil que estén bien, es cierto, pero lo meritorio no es que estén bien sino lo bien que están. Djimon Hounsou y Leonardo DiCaprio están increibles, viven sus papeles y nos los hacen vivir, llenan la pantalla en un duelo interpretativo de altura en el que nos estampan en la cara lo lejos que puede llegar un ser humano, aunque sea por motivos muy diferentes.

No quisiera dejar de lado a una Jennifer Connelly, olvidada en los premios de este año, que está tan bien como sus compañeros y tiene aún mayor protagonismo del que yo esperaba. Para colmo, sus escenas con DiCaprio son pura química, algo muy difícil de ver hoy en día en el cine porque se suele olvidar que la química es algo que nace del cerebro, es fruto de la inteligencia y no se consigue simplemente con juntar dos cuerpazos y enseñar algo de piel. Y usted lo sabe, su guionista lo sabe, sus actores lo saben; por eso DiCaprio y Connelly echan chispas en ese enfrentamiento que mantienen entre el pragmatismo más radical y el idealismo más combativo. Sé que me repito pero no encuentro otra forma de decirlo: los actores de su película se comen la pantalla.

Podría hablarle de la maravillosa fotografía de Eduardo Serra, de la banda sonora de James Newton Howard, del impactante sonido o del montaje de un Steven Rosenblum que a la tercera tal vez gane el oscar; todos ellos son parte muy importante en la creación de algunas de las escenas de acción más memorables de los últimos años.

Lo que me sería muy difícil explicarle, señor Zwick, es lo emocionante que me resultó su película, lo desgarradoras y emotivas que son algunas de sus escenas o hasta qué punto disfruté y sufrí a la vez, viendo este retrato de lo que le hemos hecho entre todos a África. Todo ello sin tener, en ningún momento, la sensación de que me estuviesen vendiendo un panfleto.

Porque ese acierto en el planteamiento inicial es su gran triunfo: haberse planteado la película como un alegato sin olvidarse de hacer lo que tiene que hacer; cine de calidad.

Por todo ello, gracias señor Zwick y disculpe de nuevo mi falta de confianza.

Atentamente: Jeremy Fox.

PD: Si me pide mi opinión, yo le daría a su película un 9,5 sobre 10.
PD 2: Lo sé, no me ha pedido mi opinión, pero los cinéfilos somos así de presuntuosos.
PD 3: En moonfleet.es puede ver el póster en español de la película por si le resulta de interés.
publicado por Jeremy Fox el 6 febrero, 2007

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