“El Oficial y el Espía” de Roman Polanski, nos traslada a la Francia de fines del siglo diecinueve, donde el espionaje entre el país galo y Alemania pone de cabeza al alto mando militar al tener entre sus filas a un posible espía judío que es encarcelado.

★★★★☆ Muy Buena

El oficial y el Espia

Cine clásico de suspenso y con una gran puesta en escena de la Francia de fines del siglo diecinueve, es lo que propone Roman Polanski en su última cinta “El Oficial y el Espía”, que ganó los premios en Venecia y los César en su país, con algunos grados de polémica por líos judiciales en USA donde grupo de actrices protestaron por el premio obtenido. El director de “Barrio Chino” y “El Pianista”, va tras un hecho histórico respecto al caso Dreyfus, que dividió a la sociedad francesa donde el realizador  se adentra a temas que siguen teniendo vigencia como el antisemitismo, las repercusiones que tiene el manejo sesgado de la justicia y el modo en que los prejuicios se abordan en medios con el manejo de la opinión pública.

El caso Dreyfus es señalado como uno de los mayores errores de la justicia militar, por eso el film muestra la historia de un prometedor capitán francés que  es acusado de traición por espiar para Alemania y condenado a cadena perpetua en la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa. Paralelamente el coronel Georges Picquart, el nuevo encargado de liderar la unidad de contrainteligencia que descubrió al espía asume un nuevo cargo en aquel ministerio que sigue tras la pista que un se filtran secretos de Francia hacia los germanos lo que despierta que las sospechas de que hay un espía aún entre las propias filas del ejército y podría ser que el oficial judío Dreyfus pueda ser inocente y esta con una condena perpetua. El solo hecho de remover las aguas y elevar la posibilidad que el espía sea otro, mueve a una crisis institucional que el alto mando quiere evitar y quiere enterrar el tema ante lo que Picquard tiene una fortaleza ética y moral que no lo dejara tranquilo mientras haya un hombre inocente detenido.

La cinta tiene una estructura de cine clásico, filmado con una leve tensión que se va acrecentando lentamente pero con una contundencia que desafía tu inteligencia introduciéndote en ese mundo de la milicia, donde el deber y las órdenes a veces se contraponen con el sentido de la justicia. En esta historia, es muy importante los medios escritos de aquella época, cuando el coronel Picquard se ve solo sin tener más apoyo para difundir esa injusticia, encuentra eco en el escritor Émile Zola, quién publicó en un diario de la época la carta “yo acuso” yendo en contra de todo el alto militar que hizo oídos sordos a este tremendo error judicial que desnudan esos mecanismos ´sórdido que tiene el poder en ese entonces y hasta hoy mismo.

Otra virtud del film lo concentra el personaje de coronel Picquard, con un excelente actor francés Jean Dujardin, recordado por la cinta muda “El Artista”, que tiene un gran trabajo dramático, sin exageración y total empoderamiento. También el compositor Alexandre Desplat entrega la dosis necesaria con su música para contribuir a esa aura sombría justa de la Francia con oscuridad moral parece estar descendiendo rápidamente con sus partituras. Finalmente, este error judicial filmado, podría vincularse al mismo director que sobrelleva hartos problemas con la justicia, dándose una suerte de auto exculpación de una justicia muchas veces se equivoca.

 

 

Lo mejor: un ambiente que va creciendo en tensión
Lo peor: nada
publicado por David Lizana el 28 agosto, 2020

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